“Tendremos buenas niñas para ser profesionales”: Cata Castaño
Un triunfo (sobre Chile) y una derrota (ante Brasil) en la primera fase del duelo de Fed Cup en México. Así fue el inicio de la capitanía de Catalina Castaño al frente del seleccionado nacional de tenis femenino. Un equipo joven con mucho porvenir, algo inexperto y con dos jugadoras que esperan hacer el tránsito al profesionalismo.
“Me sentí bien, segura, sé lo que Dios me puede dar: sabiduría para decirles lo que está bien y lo que está mal”.
¿Se sufre mucho, ahora que está afuera de la cancha?
“Aunque allá también se sufre, estar en la tribuna, viéndolas jugar, es muy duro, desgasta”.
Con Mariana y Yuliana compartió de jugadora, ahora dirigiéndolas, ¿cómo es eso?
“A ellas las conozco bastante; sobre todo a Mariana, con quien compartimos bastantes viajes, jugamos, ganamos en dobles, la conozco muy bien, así que sé en qué momento debo apretarla y cuándo animarla más. Con Yuliana compartí en dos o tres Fed Cup, o sea que también la conozco bien. Las otras chicas están en proceso de llegada”.
¿Cómo trabajará de ahora en adelante con el equipo?
“La idea es que yo le pueda aportar al tenis femenino, creo que la experiencia que adquirí durante tantos años es importante y que puedo ayudar en esa transición de júnior a profesional de las jugadoras jóvenes, que es complicada, y a reforzar la experiencia de Mariana y Yuliana”.
¿A futuro, qué se puede esperar de este equipo?
“Pienso que muchas cosas, porque hay chicas que están jugando bien. Es saberles llevar el proceso hasta el profesionalismo, porque hay muchas niñas que, de pronto, los padres quieren que vayan a la universidad y es complicado. Una de dos: aprovechar esa etapa de transición en el tenis o ir a la universidad; no las dos cosas”.
¿Qué características básicas encontró en este equipo que, de ahora en adelante, es la base de Colombia?
“Mariana es la referente; Yuliana ya está en ese proceso del profesionalismo; y las dos niñas nuevas (María Paulina Pérez y María Fernanda Herazo), una aún es júnior y la otra apenas arrancará como profesional; son dos generaciones casi distintas, pero complementarias. Y eso es bueno, porque quiere decir que en Colombia tendremos buenas niñas para ser profesionales”.