Director por un día

SUEÑOS QUE SE LUCHAN

Para soñar hay
que estar bien despiertos. Una invitación a hacer realidad los
sueños con esfuerzo, sacrificio y compromiso.
¡Sí se puede!

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Director por un día de EL COLOMBIANO, plantea en esta edición una muestra del país que proyecta...

13 de febrero de 2015

El gran riesgo es creer que basta con soñar para que las cosas lleguen. No. Detrás de cada sueño que se cumple hay historias. Sorprendentes y motivadoras. Todas hablan de trabajo y persistencia, fórmula del éxito en la consecución de un objetivo. Hay que dejar de soñar del tamaño de los ingresos que se tienen y entender que los sueños no distinguen sexo, edad ni estratos sociales, los sueños tienen un solo límite y es el límite que cada uno les ponga.

Aliste papel y lápiz porque el primer paso es escribir. Las palabras escritas tienen una fuerza superior al pensamiento y el hemisferio derecho, creativo y soñador, responde más a las imágenes. Pero no se quede ahí, actúe y priorice. “Imaginar sin límites lo puede llevar muy lejos, sin embargo, el sueño solo comienza a concretarse cuando se genera un plan, unas acciones”, explica la psicóloga y coach Omaira Giraldo. Se trata de soñar en grande actuando en el presente, desde la realidad de cada uno, con pequeños pasos. Conéctese con sus pasiones, no deje que pase “un año más” para empezar.

El miedo seguro llegará, hace parte del proceso, pero si no aprende a manejarlo puede convertirse en matasueños. Miedo a fracasar, miedo a la opinión de los demás: enemigos número uno. “Yo le diría, sea fuerte y revise qué es lo que teme que suceda y trabaje en eso desde antes. No le tenga miedo a los miedos, atrévase a mirarlos de frente y resuélvalos, esto lo prepara y mide la fuerza de su sueño. Y si fracasa, si cae una o más veces, levántese y saque lo mejor de esa caída, porque siempre hay algo que aprender ”, asegura la experta en coaching ontológico.

¿Debemos contarle a los demás nuestros sueños? Compartir los planes con otras personas puede ayudar a aterrizarlos, no obstante, revise bien a quién, cómo y con qué propósito los cuenta. ¿Lo hace para que lo aplaudan, se adhieran, le digan qué debe hacer, o simplemente porque quiere ver qué tan apasionado está con ese sueño? “Sea receptivo, pero no dé por sentado que todo lo que opinen los demás es verdad. Quien tiene poca fuerza del yo, poca fuerza en sí mismo, escucha y le da razón a todo el que comente. Por eso, primero conecte esa fuerza que hay en usted porque esa es la que va a sostener su sueño en alto”, agrega.

Para ser constante en ese sueño, rodéese entonces de los que le dan ánimo, ideas, de los que lo motivan y ayudan a seguir construyendo ese propósito. Mire referentes y busque por todo lo que han tenido que pasar para alcanzar ese sueño. No fue fácil, pero fue posible. Bien dicen los que saben: dime con quién andas y te diré qué tan lejos puedes llegar. Las historias de Daniel, Ramiro y Jhon Jairo inspiran.