La gran decisión de Colombia: ¿cambiar su identidad o seguir el mismo camino hacia 2030?
Más que cambiar de técnico, Colombia deberá decidir qué fútbol quiere jugar de cara al Mundial de 2030.
Comunicador Social-Periodista bilingüe (inglés y español). He trabajado en Radio Bolivariana, RCN y Telemundo. Hago parte de EL COLOMBIANO. Recibí premios Ovations de la NBC. Lideré el sitio web hispano de NBCOlympics.com para los Olímpicos de Beijing 2008, edité y establecí el contenido de video original para la programación en web de la Selección Mexicana en Medios Digitales de Telemundo. Responsable de la gestión editorial de la portada de yahootelemundo.com. Enviado especial al Mundial de Rusia 2018, la Copa América en Chile 2015, los partidos de clasificación al Mundial de la Selección Colombia, la Asamblea General de la ONU en 2009, y el rescate de los 33 mineros en Chile.
La participación de Colombia en el Mundial dejó una conclusión que llamó la atención de analistas y aficionados: un estudio ubicó a la Selección Colombia como el equipo con el ritmo de juego más lento del torneo. A simple vista, el dato podría interpretarse como una debilidad, pero en el fútbol la velocidad no siempre es sinónimo de éxito. La historia demuestra que un equipo puede dominar los partidos a partir del control del balón y de los tiempos, como ocurrió con el Barcelona de Pep Guardiola, que convirtió el denominado tiki-taka en una de las propuestas más exitosas y admiradas del fútbol moderno.
Sin embargo, las tendencias del juego han evolucionado. En la actualidad, buena parte del fútbol europeo privilegia las transiciones rápidas, la intensidad y la llegada al arco rival con la menor cantidad de pases posible. Selecciones como España han logrado combinar la posesión del balón con un juego mucho más vertical, adaptándose a las exigencias del fútbol contemporáneo.
La gran pregunta para Colombia es si debe mantenerse fiel a la identidad construida durante el proceso de Néstor Lorenzo o si el ciclo rumbo al Mundial de 2030 representa la oportunidad ideal para replantear su modelo futbolístico.
La identidad, el mayor desafío
Los entrenadores suelen coincidir en que lo más difícil en el fútbol no es diseñar un sistema táctico, sino construir una identidad de juego que haga reconocible a un equipo más allá de los resultados.
En ese sentido, Colombia logró consolidar durante el proceso de Lorenzo una estructura basada en la solidez defensiva, el orden táctico y un mediocampo que administraba el ritmo del partido. El equipo fue competitivo, difícil de superar y generó volumen ofensivo, aunque terminó evidenciando una de sus principales falencias: la falta de eficacia frente al arco rival.
Además, gran parte del funcionamiento ofensivo estuvo condicionado por la presencia de James Rodríguez como eje creativo. Cuando el volante no logró mostrar su mejor versión, la producción ofensiva del equipo también perdió claridad.
¿Es momento de cambiar?
Para el exseleccionador Luis Augusto “Chiqui” García, el cierre del ciclo mundialista obliga a abrir un debate profundo. Después del título de la Copa América de 2001, Colombia no ha vuelto a conquistar un campeonato de selecciones mayores, una realidad que, según el experimentado entrenador, invita a revisar el modelo futbolístico.
Su planteamiento parte de una realidad evidente: la nueva generación de futbolistas colombianos posee características distintas a las de años anteriores.
El crecimiento de jugadores veloces, explosivos y con capacidad para atacar espacios abre la posibilidad de construir una selección más vertical y dinámica. El rendimiento de Jhon Arias durante el Mundial es uno de los ejemplos que respaldan esa teoría.
A ese perfil se suman jóvenes como Johan Rojas, Miguel Monsalve, Juan Manuel Rengifo, Neyser Villarreal, Josen Escobar, Jhon Solís, Pedro Bravo, Jordan García, Jordan Barrera, Alexei Rojas, Samuel Martínez, Cristian Orozco y José Escorcia, además de futbolistas ya consolidados como Daniel Muñoz, Gustavo Puerta, Carlos Andrés Gómez y Luis Díaz.
Sobre el papel, el potencial para aumentar la velocidad de juego existe. La incógnita es si el próximo seleccionador estará dispuesto a modificar la estructura táctica para potenciar esas condiciones.
El técnico también define el camino
El eventual cambio de estilo dependerá, en buena medida, del entrenador elegido para liderar el nuevo proceso.
Si la Federación Colombiana de Fútbol decide mantener a Néstor Lorenzo, la línea futbolística parece clara: un equipo fuerte en defensa, ordenado tácticamente y paciente en la elaboración, aunque con la necesidad urgente de encontrar un delantero que convierta en goles el volumen ofensivo que genera el equipo.
En cambio, algunos de los nombres que han surgido como posibles candidatos ofrecen perfiles diferentes.
El croata Zlatko Dalić ha construido equipos caracterizados por el orden táctico, la fortaleza colectiva y un mediocampo capaz de controlar los tiempos del partido. Sus selecciones se distinguen por su pragmatismo, capacidad competitiva y fortaleza mental en torneos cortos. Por su parte, Gustavo Alfaro también prioriza el equilibrio defensivo y la disciplina táctica, aunque suele apostar por ataques más directos, presión estratégica y un gran aprovechamiento de las jugadas de pelota quieta.
En estos dos casos, ninguno representa una ruptura absoluta con la idea de priorizar el orden antes que el espectáculo, aunque ambos podrían imprimir matices diferentes al funcionamiento de Colombia.
La identidad también nace del jugador colombiano
No obstante, varios analistas consideran que el estilo de una selección no depende exclusivamente del entrenador, sino del tipo de futbolistas disponibles.
En esa línea coincide el exfutbolista y entrenador Alexis Mendoza, quien recuerda una de las frases más representativas de Francisco Maturana: “Se juega como se vive”.
Para Mendoza, la identidad del fútbol colombiano trasciende cualquier sistema táctico, porque está ligada al talento natural del jugador nacional. Más allá de que un técnico privilegie la posesión, el juego directo o las transiciones rápidas, el sello del futbolista colombiano seguirá estando marcado por la técnica, la creatividad y la capacidad para desequilibrar.
Un proyecto que debe empezar desde las bases
Más allá del nombre del próximo entrenador, el verdadero reto para la Federación Colombiana de Fútbol será construir un proyecto deportivo coherente.
La idea futbolística que se adopte en la selección absoluta debería replicarse en las categorías juveniles para consolidar una identidad que permita formar futbolistas bajo un mismo concepto de juego y facilite la transición entre procesos.
Solo así Colombia podrá definir si apuesta por un modelo basado en el control y la paciencia, como el desarrollado durante el ciclo de Lorenzo, o si aprovecha la aparición de una generación más veloz para evolucionar hacia un fútbol de mayor intensidad y verticalidad.
Porque, al final, el debate no pasa únicamente por jugar lento o rápido. La verdadera identidad será aquella que logre potenciar las características del talento colombiano y, sobre todo, que permita volver a competir por títulos internacionales.