¿De dónde saldrá el goleador que Colombia necesita para brillar en el Mundial de 2030?
Tras otro Mundial sin un goleador determinante, Colombia ya mira hacia la generación de delanteros que podría resolver una deuda histórica rumbo a 2030.
Los analistas coinciden en que Jhon Durán es el delantero llamado a asumir el rol de goleador de la Selección.
FOTO Juan Antonio Sánchez
Comunicador Social-Periodista bilingüe (inglés y español). He trabajado en Radio Bolivariana, RCN y Telemundo. Hago parte de EL COLOMBIANO. Recibí premios Ovations de la NBC. Lideré el sitio web hispano de NBCOlympics.com para los Olímpicos de Beijing 2008, edité y establecí el contenido de video original para la programación en web de la Selección Mexicana en Medios Digitales de Telemundo. Responsable de la gestión editorial de la portada de yahootelemundo.com. Enviado especial al Mundial de Rusia 2018, la Copa América en Chile 2015, los partidos de clasificación al Mundial de la Selección Colombia, la Asamblea General de la ONU en 2009, y el rescate de los 33 mineros en Chile.
Los equipos que aspiran a levantar la Copa del Mundo tienen una característica en común: cuentan con un delantero que convierte las oportunidades en goles y los goles en victorias. Francia tiene a Kylian Mbappé, Inglaterra a Harry Kane y Noruega encontró en Erling Haaland al futbolista que le cambió la historia.
Colombia, en cambio, sigue buscando al sucesor de Radamel Falcao García. Desde que el “Tigre” dejó de ser el referente ofensivo de la Selección, el equipo ha encontrado extremos desequilibrantes, volantes creativos y defensores goleadores, pero no un delantero centro capaz de marcar diferencias de manera constante con la camiseta amarilla.
Lo ocurrido en este Mundial volvió a evidenciar ese vacío. La Selección llegó con cuatro atacantes que atravesaban el mejor momento de sus carreras. Luis Suárez había firmado 38 goles con Sporting de Lisboa; Jhon Córdoba convirtió 22 con Krasnodar; Luis Díaz aportó 26 tantos y 23 asistencias con Bayern Múnich; y Juan Camilo “Cucho” Hernández también venía de una temporada destacada en España. Sin embargo, ninguno logró trasladar ese poder ofensivo a la Copa del Mundo.
La conclusión es inquietante: Colombia no tiene un problema para producir goleadores en sus clubes; tiene un problema para consolidarlos en la Selección.
¿Dónde hay soluciones?
Pensando en el Mundial de 2030, la buena noticia es que el panorama luce mucho más amplio que hace algunos años. Existe una generación de delanteros jóvenes que empieza a levantar la mano y que llegará al próximo Mundial en plena madurez deportiva.
El nombre que hoy ofrece el presente más sólido es Kevin Viveros. A sus 26 años atraviesa un gran momento con Athletico Paranaense y llegaría al Mundial con 30 años, la edad ideal para un delantero. Su frecuencia de un gol cada 138 minutos en el Brasileirao y sus 11 anotaciones en apenas 17 partidos hablan de un atacante que vive del área y que ha encontrado regularidad.
Muy cerca aparece Néiser Villarreal. Con apenas 21 años ya empieza a hacerse un espacio en Cruzeiro, donde mantiene un promedio de un gol cada 181 minutos. Pero sus números más impresionantes están en las selecciones juveniles: ocho goles en el Sudamericano Sub-20 y cinco más en seis partidos del Mundial de la categoría. Es, quizás, el delantero colombiano con mayor proyección pensando en el próximo ciclo.
También asoma Óscar Perea. Aunque todavía se desempeña más como extremo, ha demostrado facilidad para llegar al gol tanto en el Sudamericano como en el Mundial Sub-20 y llegará a 2030 con apenas 24 años.
Otro proyecto interesante es Santiago Londoño, goleador desde las categorías menores, donde dejó su sello tanto en el Sudamericano Sub-17 como en el Mundial de la categoría. Apenas tendría 22 años en la próxima Copa del Mundo.
En esa lista también merece un lugar Yojan “Papula” Garcés, quien ya comenzó a mostrar condiciones en el América de Cali con un promedio de un gol cada 150 minutos. Y detrás vienen otros nombres que todavía están en proceso de consolidación, como Miguel Marulanda, Matías Caicedo, Adrián Mosquera, Óscar Cortés, Luis Sinisterra y Johan Carbonero, futbolistas que aún tienen margen para evolucionar.
El caso aparte de Jhon Durán
Si hay un delantero colombiano con condiciones para convertirse en el gran goleador de la próxima década, ese sigue siendo Jhon Durán. Su potencia física, capacidad para atacar espacios y definición lo convierten, probablemente, en el atacante con mayor techo de toda la generación. Pero su consolidación dependerá menos del talento que de su madurez.
Si logra concentrarse exclusivamente en el fútbol y deja atrás los episodios extradeportivos que han acompañado su carrera, llegará al Mundial de 2030 con apenas 26 años y con todas las herramientas para convertirse en el ‘9’ que Colombia necesita.
El problema no es producir delanteros; es convertirlos en goleadores de Selección. Paradójicamente, Colombia tampoco llegará huérfana de experiencia. Luis Díaz tendría 33 años; Luis Suárez, 32; Juan Camilo Hernández, 31; y Jhon Córdoba, 37. Todos podrían seguir siendo alternativas importantes.
Pero la Selección no puede depender únicamente de que alguno prolongue su vigencia. Necesita construir un nuevo referente ofensivo. Y ahí aparece el verdadero desafío para el cuerpo técnico.
Hay que consolidar un goleador
El fútbol colombiano ha demostrado durante los últimos años que sí produce delanteros con capacidad goleadora. Luis Suárez fue máximo artillero en Portugal, Jhon Córdoba convirtió más de 20 goles en Rusia, Luis Díaz brilló en el Bayern Múnich y el “Cucho” Hernández también respondió en Europa. El problema aparece cuando esos mismos futbolistas llegan a la Selección y no logran mantener esa eficacia. Por eso, el reto no pasa por convocar siempre al atacante que mejor momento atraviese en su club, sino por construir un referente ofensivo a largo plazo.
Para lograrlo se requiere continuidad, confianza y paciencia. Los grandes goleadores de las selecciones más exitosas no se consolidaron de un día para otro; atravesaron momentos de sequía y recibieron respaldo de sus entrenadores. Colombia necesita romper la dinámica de cambiar constantemente de delantero cada vez que uno deja de marcar. Si el cuerpo técnico apuesta por un proyecto sostenido con futbolistas como Kevin Viveros, Néiser Villarreal (foto) o Jhon Durán, tendrá mayores posibilidades de formar un atacante que llegue al Mundial de 2030 con experiencia, liderazgo y confianza para asumir la responsabilidad del gol.
Problema parece estar en la mente
Para Arnoldo Iguarán y Hamilton Ricard, el problema de los atacantes colombianos trasciende las estadísticas y tiene una fuerte carga psicológica. Iguarán considera que la camiseta de la Selección pesa más que la de cualquier club. La presión de representar al país, la expectativa de la afición y la ansiedad por responder hacen que muchos delanteros pierdan la naturalidad con la que definen durante toda la temporada. Según el goleador histórico, el primer tanto suele ser el que rompe ese bloqueo mental y devuelve la confianza. Ricard comparte esa visión, pero añade que también existen errores técnicos que reducen la efectividad. En su opinión, muchos atacantes rematan apresuradamente, llegan mal perfilados al momento de definir o no analizan la ubicación del arquero antes de ejecutar. Es decir, Colombia no solo necesita delanteros con buenas cifras, sino futbolistas capaces de mantener la calma y tomar mejores decisiones cuando se enfrentan a las pocas oportunidades que ofrece un Mundial. La combinación entre fortaleza mental, confianza y una mejor ejecución técnica puede ser la diferencia para que la Selección, por fin, encuentre al goleador que le ha faltado desde la salida de Radamel Falcao. En la foto aparece Óscar Perea, otra de las esperanzas de gol tricolor.