Oriente tiene tasa de desempleo más baja de Antioquia: auge industrial supera oferta de trabajadores
Aunque registra la mayor tasa de ocupación de Antioquia (55,2%), el Oriente enfrenta una creciente escasez de mano de obra especializada, obligando a empresas de sectores como aeronáutica, floricultura y logística a buscar trabajadores en otras zonas del país para cubrir vacantes.
Periodista de la Universidad de Antioquia. Especialista en Gestión de la Comunicación en las Organizaciones. Antes en El Tiempo. Premio Camacol (2024) y Asobancaria (2021 y 2024).
El Oriente antioqueño dejó de ser reconocido únicamente por el turismo o como una zona dormitorio de Medellín. Hoy es uno de los principales motores económicos del departamento, impulsado por la expansión de la industria, la logística, las exportaciones y los servicios especializados. Sin embargo, ese mismo dinamismo ha generado un desafío cada vez más evidente: la escasez de mano de obra calificada para atender las necesidades de las empresas.
La subregión se consolidó como un nodo estratégico para la economía colombiana gracias a su ubicación, la conexión con el aeropuerto José María Córdova, la presencia de zonas francas y su creciente capacidad para articular el comercio con mercados internacionales. En 2025 aportó alrededor del 11% al Producto Interno Bruto (PIB) de Antioquia y es el segundo motor económico del departamento, solo por detrás del Valle de Aburrá. El Altiplano, conformado por municipios como Rionegro, Guarne, Marinilla y El Retiro, concentra buena parte del crecimiento industrial, tecnológico y exportador.
Ese desarrollo, no obstante, avanza más rápido que la capacidad del territorio para responder con infraestructura, formación y disponibilidad de trabajadores, situación que ya afecta tanto a municipios turísticos como industriales.
Falta de talento especializado
De acuerdo con la Cámara de Comercio del Oriente, la estructura empresarial de la subregión continúa dominada por las microempresas, que representaron el 94,32% del tejido productivo en 2025. Las pequeñas empresas corresponden al 4,42%, medianas al 1% y las grandes apenas al 0,26%.
En materia laboral, aunque el Valle de Aburrá concentra el mayor número de personas ocupadas por su tamaño poblacional, el Oriente registra los mejores indicadores relativos. La subregión presenta la tasa de ocupación más alta de Antioquia, con 55,2%, por encima del Área Metropolitana (52,8%), y también la menor tasa de desempleo, con 3,7%, lo que la consolida como la región con mejores condiciones de inserción laboral tras la reactivación económica.
Además, el Oriente es la segunda subregión con los mayores ingresos laborales promedio del departamento, con $1.566.903 mensuales, solo superada por el Área Metropolitana, donde el promedio asciende a $2.105.119.
Durante los últimos años también se ha fortalecido la presencia de sectores como salud, entretenimiento, actividades inmobiliarias y servicios basados en conocimiento, entre ellos tecnologías de la información, programación, automatización, actividades profesionales y salud, que muestran tasas de crecimiento superiores al promedio regional. El comercio, tradicionalmente el sector más representativo, pasó de 8.012 empresas en 2021 a 9.426 en 2025.
Pero la mayor preocupación de las empresas ya no es atraer inversión, sino encontrar trabajadores con las competencias requeridas para industrias como manufactura, logística, tecnología y exportaciones.
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Nicolás Ordóñez, responsable de Regiones en Comfama, explicó que el Centro de Empleo de la entidad realiza alrededor de 140.000 conexiones laborales al año, pero reconoce que cada vez resulta más difícil cubrir las vacantes disponibles.
Según el directivo, la búsqueda de trabajadores ya no se limita a municipios como Rionegro o Marinilla. Ahora también deben acudir a localidades como San Vicente o Granada para encontrar personas que puedan desempeñarse en confecciones, aeronáutica, metalmecánica, floricultura y agroindustria.
Además, se ha invertido una dinámica histórica: antes los habitantes del Oriente se desplazaban diariamente hacia Medellín para trabajar; hoy ocurre lo contrario. Empresas del Valle de San Nicolás reciben diariamente buses con trabajadores provenientes del Valle de Aburrá, atraídos por el crecimiento industrial y exportador de la región.
La escasez de personal es especialmente crítica en sectores como la floricultura, la industria aeronáutica, la metalmecánica, la manufactura avanzada y el comercio.
Ante la insuficiencia de trabajadores locales, muchas empresas comenzaron a atraer talento desde departamentos como Córdoba y Sucre, particularmente para labores operativas en cultivos de flores.
Ordóñez aseguró que incluso el ambiente laboral ha empezado a transformarse para facilitar la permanencia de estos trabajadores. “Uno llega hoy a los cultivos de flores y escucha mucho vallenato porque hay muchas personas provenientes de Córdoba y Sucre trabajando allí”, señaló.
Como ejemplo de esas estrategias de integración, mencionó que Asocolflores analizó junto a Comfama la posibilidad de organizar un festival vallenato para incentivar que estos trabajadores permanecieran en el Oriente durante enero y reducir los largos periodos que pasan en sus lugares de origen. Aunque la iniciativa finalmente no se concretó, dijo, dejó en evidencia que la oferta local de mano de obra ya no es suficiente para cubrir la creciente demanda de las empresas.
Perfiles más difíciles de conseguir
Una de las principales problemáticas identificadas es la brecha entre la formación disponible y las necesidades reales del aparato productivo.
Ordóñez citó el caso de MRO Holdings, empresa ubicada en Rionegro y encargada del mantenimiento de aeronaves de Avianca, que proyecta contratar cerca de 2.000 personas en el corto plazo. Además de conocimientos técnicos en aeronáutica, los aspirantes deben manejar inglés técnico para interpretar manuales de fabricantes como Boeing y Airbus, una combinación de competencias que hoy escasea en el mercado laboral.
María Eugenia Salazar Suárez, especialista en Educación y Empleabilidad de la Corporación Empresarial del Oriente, explicó que las empresas necesitan técnicos y tecnólogos en mantenimiento, mecánica industrial, electricidad industrial, mecatrónica, metalmecánica, soldadura, logística, producción y maquinaria amarilla. Actualmente, dijo, solo el Sena ofrece estos programas de formación en el Oriente, mientras que cada vez menos jóvenes muestran interés por cursarlos.
La escasez también alcanza al sector químico. Salazar mencionó que la subregión carece de programas de formación para laboratoristas, especialistas en control de calidad, ingenieros químicos y profesionales farmacéuticos, por lo que las compañías deben contratar personal en Medellín u otras zonas del departamento.
A esto se suman las dificultades para conseguir auxiliares de enfermería y especialistas médicos, mientras que la mayor necesidad continúa siendo el personal operativo, que representa cerca del 80% de la fuerza laboral en muchas plantas de producción y presenta una alta rotación.
Claves para cerrar brecha laboral
Tanto Ordóñez como Salazar coinciden en que el principal desafío es cerrar la brecha entre la formación del talento humano y las necesidades del mercado. Para ello, consideran indispensable fortalecer la articulación entre el sistema educativo y las empresas.
En esa línea, Comfama trabaja junto con la Cámara de Comercio de Medellín y la Cámara de Comercio del Oriente para acercar las vocaciones productivas de la subregión a las instituciones educativas y orientar la formación de los jóvenes hacia los sectores con mayor demanda de talento.
A esta estrategia se suma el reskilling, o reconversión laboral, que busca capacitar a personas desempleadas o provenientes de sectores tradicionales hacia industrias en crecimiento. “Por ejemplo, alguien que ha trabajado toda su vida en confecciones, especialmente en municipios como El Santuario o Sonsón, puede necesitar capacitarse para trabajar en la industria del aguacate, que hoy está creciendo con fuerza. Por eso el reskilling es tan importante. Nosotros trabajamos de la mano de la Universidad Católica de Oriente (UCO) y del Cesde para formar a las personas en las habilidades que hoy requiere la industria”, subrayó Ordóñez.
Así, el reto no se limita a formar nuevos trabajadores. La rápida transformación tecnológica exige actualizar las competencias de quienes ya están vinculados al mercado. La incorporación de inteligencia artificial, automatización, drones, robots y maquinaria especializada está modificando los perfiles que demandan la industria. Fortalecer estas habilidades será determinante para que el Oriente pueda sostener su competitividad y responder a las exigencias de una economía cada vez más tecnificada.
Las dos caras del mercado laboral del Oriente antioqueño
Con una población de 727.559 habitantes y un crecimiento demográfico que la ubica entre las subregiones más dinámicas de Antioquia, el Oriente antioqueño combina un sólido desempeño económico con importantes desafíos en materia laboral. Aunque registra bajos niveles de desempleo y una creciente actividad empresarial, aún enfrenta problemas estructurales como la alta informalidad, las brechas entre municipios y el desajuste entre la oferta y la demanda de talento.
La subregión se ha consolidado como uno de los principales motores manufactureros, agropecuarios y comerciales del departamento. De acuerdo con Antioquia Cómo Vamos, cuenta con una densidad de 35 empresas por cada 1.000 habitantes y en 2024 alcanzó un récord histórico en la creación de matrículas mercantiles. Sin embargo, de las 25.395 empresas formalmente registradas, el 94% son microempresas, y el 33% de los emprendedores inició su negocio como única alternativa para generar ingresos, una característica que incide en la calidad y estabilidad del empleo.
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El dinamismo empresarial también se refleja en el mercado laboral. La Tasa Global de Participación llegó al 57,4%, por encima del promedio departamental, mientras que la Tasa de Desocupación se redujo al 3,7%, una de las más bajas de Antioquia. Además, el empleo formal mostró señales de fortalecimiento: las afiliaciones a las cajas de compensación familiar crecieron 3% en un año y alcanzaron un promedio de 139.434 trabajadores.
No obstante, estos indicadores conviven con una realidad menos favorable. La informalidad laboral alcanzó el 56,5%, impulsada principalmente por actividades como el comercio, los servicios y el sector inmobiliario.
A ello se suman profundas desigualdades territoriales. Mientras municipios del Valle de San Nicolás, como Guarne, registran una informalidad del 40,4% y altos niveles de participación laboral, municipios como Nariño presentan una informalidad del 87,3% y una participación de apenas 48,7%, reflejando las marcadas diferencias en el desarrollo económico de la subregión.
La concentración de las oportunidades laborales también es evidente. Según el informe, el 91% de las colocaciones y el 92% de las vacantes gestionadas por el Servicio Público de Empleo (SPE) se concentran en apenas cinco de los 23 municipios del Oriente, lo que limita el acceso al empleo formal en buena parte del territorio.
A este panorama se suma un desajuste entre las necesidades del aparato productivo y las competencias disponibles en la fuerza laboral. Durante 2024, cerca de dos de cada tres vacantes publicadas en el SPE no pudieron ser cubiertas, una situación asociada al bajo nivel educativo histórico de la población y a la falta de perfiles acordes con la demanda empresarial. En conjunto, estos indicadores muestran que, pese al acelerado crecimiento económico, el gran reto de esta subregión sigue siendo transformar ese dinamismo en un mercado laboral más equilibrado, formal e incluyente para todos los municipios.
Preguntas frecuentes
1. ¿Por qué hay escasez de trabajadores en el Oriente antioqueño?
La escasez de trabajadores en el Oriente antioqueño se debe al acelerado crecimiento de la industria, la logística, las exportaciones y los servicios especializados, que ha aumentado la demanda de talento más rápido que la capacidad de formación y disponibilidad de mano de obra. Las empresas tienen dificultades para encontrar personal con las competencias técnicas que requieren sectores como manufactura, aeronáutica, metalmecánica, salud y tecnología.
2. ¿Cuáles son los perfiles laborales más buscados en el Oriente antioqueño?
Las empresas del Oriente antioqueño buscan principalmente técnicos y tecnólogos en mantenimiento industrial, mecánica, electricidad, mecatrónica, soldadura, logística, producción y maquinaria amarilla. También existe alta demanda de laboratoristas, ingenieros químicos, profesionales farmacéuticos, auxiliares de enfermería, especialistas médicos y personal con conocimientos en automatización, programación e inteligencia artificial.
3. ¿Qué empresas y sectores tienen más vacantes en el Oriente antioqueño?
Los sectores con mayor necesidad de personal son la industria manufacturera, la floricultura, la aeronáutica, la metalmecánica, la agroindustria, la logística, el comercio y los servicios de salud. Además, empresas dedicadas al mantenimiento de aeronaves, exportaciones y producción industrial continúan ampliando sus operaciones y requieren nuevos trabajadores de manera constante.