“En Medellín, uno de cada tres estudiantes se gradúa sin saber leer bien”
Desde 1981, la Fundación Ratón de Biblioteca trabaja en cinco bibliotecas de Medellín para formar lectores desde la primera infancia. Su directora, Sandra Zuluaga, habla de los datos detrás de esa urgencia y del papel de las bibliotecas frente a la violencia y la desigualdad.
Comunicadora social-periodista. Escribe sobre cultura. Alumna de yoga y profesora de esta práctica para niños con @currucutubuhito.
Sandra Zuluaga Sánchez lidera la Fundación Ratón de biblioteca, que trabaja desde 1981 por la promoción de la lectura en Medellín. Tienen cinco bibliotecas: Villa Guadalupe, El Raizal, La Esperanza, Villatina, La setenta, en las comunas uno, tres, seis, ocho de Medellín y la vereda Aguas frías.
Participa en la fiesta del libro desde su primera versión. Posicionó al lado de Comfenalco el Bibliocirco. Este año realizará más de 120 talleres para colegios en la zona Jardín Lectura Viva, donde en una gran carpa, invitarán a los asistentes a viajar a través de los libros, a propósito del invitado central que será El Quijote. Además, realiza desde hace tres años el Seminario de literatura infantil para que maestros y promotores de lectura conozcan escritores, y tengan más estrategias para activar la lectura en el aula, y formar lectores. Conversamos con Sandra sobre lo que significa el mundo de la lectura y los libros.
¿En qué se diferencia la gestión de bibliotecas a la promoción de la lectura?
“La promoción de lectura se puede hacer dentro de la biblioteca o por fuera de la biblioteca.
La gestión de las bibliotecas es, abrir una biblioteca, ponerla a funcionar con los servicios de préstamo de libros, espacios para la gente, préstamo de computadores e internet, programas de promoción de lectura, que en Ratón arrancan con las mamás gestantes y va hasta las personas mayores. ¿Qué hacemos ahí? Hay encuentros semanales en los cuales se lee literatura y de acuerdo con la edad, se enlaza con los temas de interés. En primera infancia, todo el desarrollo del lenguaje, el vínculo afectivo, las historias, las canciones, las narraciones orales. Ya en los niños entre, los siete y trece años, que están aprendiendo a leer o ya son lectores, se enlaza con la literatura, las artes plásticas, la ciencia y con otras artes. Para los adolescentes se realizan los clubes de lectura, se lee literatura contemporánea, especialmente escritores de nuestro entorno con los que se hacen encuentros. Con las personas mayores también se realizan reuniones semanales en los cuales se lee y se conversa. Esa misma promoción de lectura se puede hacer en otros espacios. Por ejemplo, Ratón está en algunas sedes de niños que están con medidas de protección, en que se acompaña su estancia. En el hospital de Sanidad de la cuarta brigada, donde se recuperan soldados que han sido víctimas de minas o Leishmaniasis, Ratón va semanalmente y lee con ellos, y se conversa entorno a esa lectura. También trabajamos con recicladores quienes han encontrado en la biblioteca un espacio para tener una actividad propia, gratuita que nunca habían tenido.
Ratón también tiene como misión acompañar a los niños de primaria que no han logrado leer a tiempo, que no tienen el código, es decir, no saben juntar vocales con consonantes, no tienen fluidez, no tienen vocabulario y no comprenden lo que leen. Tenemos un programa en que se va a algunos colegios vecinos a las bibliotecas y se lee con ellos, haciéndoles el acompañamiento”.
¿Y cuántos niños están en este programa?
“1.700. Según Medellín cómo vamos: en la ciudad, uno de cada tres estudiantes se gradúa del colegio sin alcanzar las competencias mínimas en lectura. Hoy hay una alarma en América Latina porque 52% de los niños no alcanzan las competencias mínimas de lectura, según un estudio del Banco Mundial en 2022. Uno de cada dos niños en Colombia, enfrenta riesgo de no aprender a leer, según una investigación de la Universidad Javeriana de 2025. Solo el 32% de los padres en Colombia les lee regularmente a sus hijos en la primera infancia, quedando por debajo del promedio de Latinoamérica que es 38%.
Nosotros hemos encontrado entornos de crianza con mucho silencio, en los cuales los adultos solo interactúan con los niños para mandar o regañar. Entonces el lenguaje es muy reducido. La entrega de celulares a los niños sin mucho control tampoco ayuda a la interacción en el lenguaje. Si bien en la primera infancia no se aprende a leer, sí se necesita una familia y un entorno educativo que desarrolle el lenguaje, con conversación, con juego, con libros”.
¿Cuántos préstamos hacen en Ratón de Biblioteca al año?
“En 2025 tuvimos 10.500 y tenemos grandes lectores. por ejemplo, niños que prestan más de cien libros al año. Por las características de Ratón, los grandes prestadores de libros son los niños menores de seis años, para quienes, en su casa, el cuidador principal lleva libros para leer. Los papás han entendido que en la biblioteca les dan herramientas. Llegan muchas mamás con bebés porque no saben cómo entretenerlos y encuentran en la lectura una manera de vincularse más con ellos.
El programa Leer es mi cuento encontró que las familias que leen con los niños se golpean menos, porque hay mucha violencia intrafamiliar. La violencia contra los niños y las niñas es muy grande. Hay muchas familias que se reconfiguran de manera permanente, o sea, una mamá que hoy tiene un esposo, mañana otro, un hijo de una, otro de otra. Hay mucha hambre todavía en esta ciudad, desempleo, empleo informal que hace que la vida sea precaria y que se genere violencia. Y a la vez hay una ciudad que es muy exigente en el consumo y eso hace que haya una demanda muy fuerte de tener cosas.
La psicología ha demostrado que cuando no tenemos maneras de expresar lo que sentimos se detona la violencia. Cuando se lee y se conversa, hay maneras de hablar del conflicto. Al traer libros a la casa se traen nuevos temas”.
¿Las bibliotecas que Ratón tiene han permitido alejarlos del conflicto?
“Sí. Medellín tiene una gran tradición de bibliotecas populares desde la fundación de los barrios. Las mamás y los sacerdotes creaban esas bibliotecas para ofrecer un espacio donde los niños estuvieran seguros. Ratón hizo una evaluación hace tres años y estudiamos qué pasa con un niño que visita las bibliotecas y nos mostró que encuentran en las bibliotecas un lugar seguro, un lugar de encuentro y aprendizaje. Tenemos testimonios de adultos que dicen que se salvaron gracias a que estuvieron en procesos de promoción de lectura, que aprendieron a estudiar en las bibliotecas. Adicionalmente, en una biblioteca confluyen mucho la diversidad, tanto de pensamiento y de cultura, de creencias y en edad, porque en una biblioteca se juntan niños, adultos, adolescentes, y eso es muy interesante, porque en general la vida educativa es muy ceñida a la edad. Adicionalmente, la biblioteca es uno de los únicos lugares que nos quedan que no está mediado por lo económico; allá no hay que pagar para estar.
De todas maneras, uno no puede decir que solo la biblioteca, es la solución. Una sociedad tiene que ofrecer muchas oportunidades a los niños y niñas”.
¿Cuál es la importancia de la fiesta del libro?
“La fiesta del libro es un evento muy masivo y muy querido por la ciudadanía y ya tiene un público formado. Un niño que pudo haber ido a la primera versión, hoy ya es un adulto papá que va con su hijo. Y hay mucha tradición. Una persona puede decir “a mí siempre me traía mi abuela y yo ahora grande vuelvo con mi abuela”, porque es un evento familiar”.
A propósito de los veinte años de la Fiesta del libro, ¿este boom de escritores locales tendrá que ver con las actividades que se han realizado alrededor de este ecosistema?
“Sí, porque precisamente se cumplen veinte años del sistema de bibliotecas, que incluyen los parques biblioteca de Medellín y la fiesta, que en el resto de Colombia son ferias del libro, la de Medellín es una fiesta, porque es una invitación gratuita y abierta a todos en todas las edades para disfrutar de los libros y la cultura, porque hay conciertos y otras expresiones culturales.
Esta también es una ciudad con muchos talleres de lectura, clubes de lectura de personas que se juntan, para leer y conversar, sobre todo después de la pandemia, que la gente busca espacios de socialización. El modelo de bibliotecas públicas de Medellín es muy reconocido en el mundo entero porque son espacios abiertos a la cultura, a dar muchas oportunidades de encuentro, de vida comunitaria.
Entonces, de ahí yo sí creo que ha habido un interés, por escribir que hoy se traduce en muchos escritores antioqueños que están en las vitrinas de las editoriales grandes y de las universitarias e independientes que han promovido que haya nuevos escritores”.
¿Harán parte de las actividades relacionadas Medellín: capital Mundial del Libro?
“La idea es que la ciudadanía completa se sienta convocada. En uno de los proyectos en el que va a estar Ratón de Biblioteca se llama Lectura Viva y entregará un libro a cada uno de los niños que nazcan el año entrante como un acto de bienvenida a la ciudad y un llamado a que con los niños leamos desde que están en gestación”.