Carmenza reunió las mujeres de Girardota para trabajar la tierra
Carmenza Tamayo dirige un grupo de 8 mujeres que convierten los alimentos que producen en una experiencia de snacks, café e independencia.
A dos cuadras de la iglesia, en la Antigua Escuela de Colombia, en Girardota, se encuentra Dulce Raíz Ancestral. En un local completamente equipado, manos expertas transforman alimentos producidos por agricultoras en todo tipo de preparaciones.
Los años de oficio en el campo se notan cuando pelan el coco y separan sus partes para elaborar con cada una un derivado distinto: aceite, crema, pasabocas deshidratados. Papaya, piña, maní, polen, miel, entre otros ingredientes también se pasan de máquina en máquina bajo el cuidado de mujeres rurales lideradas por Carmenza Tamayo, propietaria de la marca, docente de Ciencias Naturales y presidenta de la Asociación de Hortalizas y Frutales del Municipio de Girardota.
Fue ella quien reunió el equipo a inicios de este año respondiendo al llamado de 500 Mil Agroempresarias. El objetivo era encontrar emprendedoras que tuvieran una idea de negocio amigable con el medio ambiente, para acercar los insumos, capacitaciones y eventos que las fortalecieran.
Carmenza buscó a su equipo cuando estaba recién posicionada en la dirección de la Asociación y reconoce que encontrarlo y mantenerlo no fue fácil: “La mayoría de las chicas son mujeres campesinas que tienen su terreno, lo cultivan y se encargan de su familia. Entonces algunas desertaron porque entre el compromiso de venir, empezar a trabajar y sacar producto, no les dejaba tiempo”.
La falta de capital también fue un reto, que solucionaron al juntar sus ahorros. Bajo su coordinación, todas aportaron recursos económicos y, lo más importante, sus conocimientos. Utilizaron las iniciativas de capacitación y dotación apoyadas por la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia para crecer aún más.
Dulce Raíz Ancestral se terminó de asentar con el programa de Fortalecimiento a emprendedores, en el que tuvieron la oportunidad de presentar sus productos a hoteles y restaurantes. Hoy el proyecto tiene la capacidad de hacer pedidos personalizados a grandes empresas que ya las conocen. Además, se encuentran perfeccionando la receta de pulpa para aguas saborizadas.
Todos los ingredientes se le compran directamente a las colaboradoras o agricultores de Girardota, y se procesan mediante máquinas especializadas que consiguieron gracias a ese primer llamado. Con ellas, le sacan el jugo a su trabajo de la tierra.
Cinco meses después de su inauguración, el equipo ha logrado consolidar y fortalecer su empresa de la mano de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia. Su líder no piensa parar de impulsar su crecimiento y se enorgullece de lo que significa para el municipio: “Estamos valorando nuestro territorio y a las mujeres rurales”.