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La campesina que gerencia la empresa de servicios públicos

A los 26 años, Alejandra Rodríguez Arboleda llegó a gerenciar la Empresa de Servicios Públicos de Guadalupe; hoy es un referente de liderazgo y disciplina.

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hace 2 horas

Alejandra Rodríguez Arboleda es “orgullosamente campesina”. Nació en la vereda San Basilio Abajo, de Guadalupe, y allí, entre las labores del campo y la vida familiar, encontró su primera escuela de disciplina y liderazgo. Ser la mayor de cuatro hermanos y apoyar en las tareas de la casa y el campo le enseñó desde pequeña a madrugar y asumir responsabilidades.

Ese liderazgo también se hizo evidente desde muy temprano, fue personera en un colegio rural e hizo parte de un grupo juvenil, desde niña, recuerda, disfrutaba mucho liderar procesos sociales. Su desempeño le permitió obtener una beca para estudiar Ingeniería Ambiental en Medellín. “Soy la primera profesional en mi familia”.

Después de graduarse y trabajar un tiempo en Medellín, a Alejandra se le abrió la oportunidad de regresar a Guadalupe como gerente de la Empresa de Servicios Públicos del municipio, encargada de prestar los servicios de acueducto, alcantarillado y aseo en la zona urbana, aunque sabía que asumir el cargo representaba un reto, no dudó en aceptarlo. “Siempre quise volver”, cuenta, “he estado muy agradecida porque gracias al municipio estudié y siempre quise devolver eso en conocimiento”.

Pero su llegada a la gerencia no fue sencilla. A los 26 años encontró una empresa con dificultades financieras, además de tener que enfrentar los cuestionamientos que surgieron por su edad y género, “escuchaba los comentarios de que posiblemente iba a fracasar porque estaba muy joven, tenía poca trayectoria y, aparte, soy mujer”.

Hoy, lleva cinco años y ocho meses en la gerencia. En ese tiempo, la percepción sobre su liderazgo cambió por completo entre su equipo y los habitantes del municipio, ahora la empresa no solo es más estable, sino que sus trabajadores la escuchan y la respetan.

Uno de sus principios ha sido valorar a sus empleados y construir con ellos una relación profesional cercana, pero también preguntarles cómo podrían mejorar sus áreas de trabajo, escuchar sus ideas, reconocer los errores y concentrarse en las soluciones.

“Eso se ve en los resultados. Me han dicho: ‘Si ella es bien con nosotros, le tenemos que responder”. Aunque sigue siendo la más joven, Alejandra ha logrado ganarse su confianza y reconoce en ellos su mayor apoyo.

La Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia también ha sido parte importante de ese crecimiento, Alejandra cuenta que a través de sus programas de formación en manejo empresarial y de las asesorías personalizadas, ha fortalecido sus conocimientos y los de su equipo.

Hoy, Alejandra, entre todas las lecciones que conserva de su familia, hay una que recuerda especialmente de su abuela: “no se olvide nunca de dónde viene”, dice, orgullosa de sus raíces.