Grandes historias mujeres empresarias Occidente

De una sola vaca a una empresa de lácteos y hospedaje

Después de trabajar para otras organizaciones, Karen Puerta se enfocó en construir su empresa, Lactería Manteña.

Loading...
hace 18 minutos

Tras un trayecto de hora y media por carretera destapada, en el filo de una montaña en la vereda Los Tendidos, en Sabanalarga, se divisa la Lactería Manteña. El viaje de ida es un llamado a la calma, a la introspección y a la sencillez, la antesala de un paisaje teñido por los colores vistosos del café, la monocromía de las vacas y el olor a tierra mezclada con boñiga y a chocolate de olla a punto de ebullición.

En la bienvenida a la finca se ofrece un tradicional migado antioqueño acompañado de queso fresco, producido allí, para luego iniciar el recorrido por un balcón natural con vista panorámica al río Cauca, donde las vacas rumian, los turistas descansan y Karen Puerta, representante legal de la empresa, se sienta a pensar en los próximos productos.

La idea de transformar los lácteos la empezó su madre hace más de 20 años con una sola vaca cuando se percató de que vender la leche no salía tan rentable como hacer y vender quesos. Karen, que cursó hasta cuarto de primaria con su madre como profesora, siempre vio en ella un ejemplo de trabajo, por eso, cuando terminó su bachillerato, decidió estudiar gastronomía, ejercer un tiempo y luego estudiar negocios internacionales. “Y llegó el momento en el que me dije ‘has hecho crecer otras empresas, es hora de hacer crecer la tuya’”.

Así, lo que empezó con una vaca y unos cuantos quesos por vender se transformó en variedad de productos como quesito, queso prensado, yogures de diferentes sabores, yogur griego, ricotta, crema de leche, mantequilla, helados y arequipe para un aproximado de 7.000 litros de leche transformados mensualmente. Además, ofrece el servicio de hospedaje y comedor.

Con una producción tan alta y visitas constantes a la finca, Karen cuenta que la constancia de su madre es lo que la inspira día a día a seguir con el proyecto. “A veces el trabajo es tan duro y pesado que a uno le dan ganas de tirar la toalla, pero yo veo a mi mamá que ya es mayor y sigue con todo el ánimo y pienso que esto a mí no me puede quedar grande”.

En este proceso, la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia la ha acompañado a través del programa Crecer Juntos. Karen destaca las asesorías y capacitaciones recibidas como una oportunidad para fortalecer su empresa y aprovechar herramientas que antes no conocía. “Estoy ad portas de terminarlo y me hace muy feliz”.

Aunque reconoce que las labores del campo son duras, nunca ha sentido que ser mujer sea una limitación para sacar adelante su proyecto, “en el campo cualquier persona tiene que ser muy fuerte”. Esa misma fortaleza es la que la ha impulsado a consolidar su empresa.