Los Sauces tiene una empresa agrícola de mujeres productoras
Inició como una pregunta de investigación universitaria, hoy es una empresa que impulsa el liderazgo femenino.
Durante gran parte de su infancia, Olga Monsalve creció en la vereda Los Sauces, en Liborina. Sus días transcurrían entre el colegio y el cafetal; cuando no estaba estudiando, acompañaba a su padre a recolectar y vender su café.
Aunque disfrutaba de la vida en el campo, sus estudios la llevaron a Medellín, donde cursó gestión empresarial. Cuando estaba a punto de terminar la carrera, decidió dedicar su proyecto de grado a su comunidad. “¿Es posible crear empresa en la vereda La Peñola (también llamada Los Sauces), de Liborina, en el marco del posconflicto?”, fue la pregunta de la que partió. La investigación la acercó a las necesidades de su territorio, pero desde una mirada académica.
Durante algunos años, Olga se dedicó a ganar experiencia en su campo profesional, hasta que una visita a la finca familiar volvió a ponerla frente a la realidad. Cuando le preguntó a su madre por un vegetal para darle a su hija, se hizo evidente el déficit de hortalizas propias. “¿Cómo es posible que tengamos esta tierra y toque traer estos productos de Medellín?”, se preguntó.
A partir de entonces comenzó a sembrar tomates junto a algunos familiares, hasta que la iniciativa tomó forma y nació la Asociación de Mujeres Rurales de Los Sauces. En 2023, después de iniciar este proceso, recibieron un incentivo que les permitió construir cinco invernaderos.
Desde el comienzo, tuvo claro que los invernaderos no serían únicamente espacios para producir alimentos, sino también una oportunidad para formar lideresas. Por eso, cada uno quedó ubicado cerca de la mujer que iba a administrar y a coordinar al equipo de trabajo. “Unas quisieron fríjol, otras hortalizas, otras tomate. La idea era darles la libertad de escoger. Hoy nuestro producto estrella es la harina de guineo”.
En este proceso, la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia ha sido fundamental, a través de programas y alianzas orientados a fortalecer el emprendimiento y la capacidad productiva de las mujeres. Olga destaca el incentivo que permitió poner en marcha los cinco invernaderos, y el acompañamiento recibido mediante el programa Crecer Juntos. “Este tipo de alianzas son muy importantes porque una organización rural no siempre tiene acceso a recursos y conocimiento especializado”.
Organización, liderazgo con propósito, confianza en el equipo, perseverancia y capacidad de aprender son algunos de los valores que Olga reconoce como parte de su manera de dirigir la Asociación. Para ella, liderar también significa mantenerse en movimiento, buscar alternativas y aprender de cada proceso. “Lidero buscando oportunidades, tocando puertas y aprendiendo”.