Su liderazgo y visión cambian la vida de 12 mujeres en Olaya
Adela Echeverry inició con la preparación de alimentos para niños. Hoy lidera una asociación de mujeres.
Ante la pregunta sobre cómo se convirtió en la presidenta de la Asociación de Mujeres del Futuro del corregimiento de Llanadas, en Olaya, Adela Echeverry responde que primero fue madre y después profesional y líder comunitaria.
Luego de tener a sus hijos, Adela retomó sus estudios y terminó el bachillerato, un proceso que no fue fácil por los cambios de sede de una vereda a otra, “pero terminé y empezó todo”.
Durante una de las jornadas en la que llevaba a sus hijos a la escuela, una profesora le preguntó si podía colaborar con la preparación de los alimentos y aceptó. Aunque la labor implicaba una carga adicional, encontró en ella motivación: “ver que 200 niños me decían ‘Dios le pague’ todos los días fue lo más gratificante que pude encontrar”.
Su trabajo fue tan bien recibido que, tres meses después, le propusieron convertirse en manipuladora de alimentos del Centro de Desarrollo Infantil (CDI). Allí se formó como técnica y, mientras trabajaba con los niños, descubrió una afinidad cada vez mayor con ellos.
Fue durante ese periodo que le propusieron estudiar primera infancia. La idea le pareció difícil porque debía viajar a Medellín y no tenía recursos, pero meses después la formación llegó hasta Santa Fe de Antioquia y Adela se inscribió sin dudarlo.
Así, trabajó con niños durante nueve años y, con el tiempo, su liderazgo también comenzó a ser reconocido en la comunidad. En 2020 fue invitada a pertenecer a la Asociación de Mujeres del Futuro, un grupo antiguo del municipio al que se sumaron 20 mujeres más. De las integrantes veteranas heredaron la producción y venta de arepas de maíz.
Con el tiempo gestaron sus propios proyectos. Con un apoyo administrativo obtuvieron una granja productiva en la que cultivan plátano, cebolla, hortalizas, zanahoria y cilantro. Al comienzo, “nos parecía un trabajo muy difícil. Desyerbar, echar azadón”. Pero se animaron, “lo que no se toca no se ama”, les repetía Adela.
En la actualidad, la asociación puede producir hasta 100 kilos de cebolla y 800 kilos de plátano al mes, además de las arepas que son alrededor de 300 paquetes mensuales.
En este proceso, la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia ha sido una entidad clave para su fortalecimiento, los trámites y los procesos legales, entre ellos la sucesión del liderazgo que Adela asumió en 2025.
Quizás por eso, cuando Adela habla de su historia, el liderazgo no parece haber sido una meta, sino el resultado de una forma de enfrentar la vida: aceptar los retos como oportunidades para seguir creciendo y ayudando a los demás.