A echarles dedo a los revoltosos
LOS LECTORES MANIFIESTAN repudio y dan luces de posibles soluciones para recuperar el fútbol como espacio familiar y de diversión.
Que el tema de la violencia alrededor del fútbol profesional en Medellín está sobrediagnosticado y lo que faltan son correctivos severos de las autoridades para frenarla.
Ese es el pensamiento de varios lectores de este diario que en las últimas horas han manifestado sus opiniones y compartido posibles soluciones, luego de los hechos ocurridos el miércoles pasado durante y después del partido entre Nacional y Millos.
Jorge Ospina considera que se debe implementar, cuanto antes, el derecho de reserva de entrada al estadio: "hay que tomar medidas contra las personas y grupos que generan desórdenes".
Para él, pensar que el problema es sólo de barras y cerrar fronteras, es un error absoluto. Dice que el camino a seguir es individualizar a los responsables, y aplicarles todo el peso de la ley. Castigarlos no solo por un partido, debe ser por siempre. Advierte que a los líderes de las barras les llegó la hora de denunciar a los vándalos, porque ellos saben quiénes son, cómo y dónde actúan. De lo contrario, todos serán señalados.
Jorge Alberto Gómez señala que gozar de un espectáculo cultural o deportivo alegra el espíritu. "Sin embargo, padecerlo causa rabia e impotencia. Asistir al estadio para ver un juego de fútbol ya es poner en riesgo la integridad física".
No está de acuerdo con algunos miembros del Comité de Seguridad y Convivencia, en el que participan representantes de los clubes, la Alcaldía, la Secretaría de Gobierno, la Policía y las barras, al manifestar que lo sucedido el miércoles fue producto de un hecho aislado. "Llevamos varios años padeciendo las hordas de hinchas enloquecidos en las derrotas y en las victorias. ¿Tendremos qué esperar mucho para que la ciudad tome cartas en el asunto?", se pregunta.