Histórico

A Lovelock

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05 de marzo de 2010

Querido y ahora releído James. Usted fue el autor de la teoría de que la tierra era un ser vivo y, con base en esta presunción (que es evidente, pues si fuera un cuerpo muerto produciría nada), creó el Proyecto Gaia (Hipótesis de Gaia) en el que, a través de una educación y conciencia ecológica aplicada a gobiernos, industrias y personas, podríamos mermar los efectos de las enfermedades que le hemos provocado a la tierra. Porque la tierra (como todo sistema orgánico) es un cuerpo que se autorregula y cualquier daño que se sucede en ella le produce desórdenes que afectan las demás partes que la componen, entre ellas al hombre. Pero, como iba contra ciertos intereses, sus teorías, James, de inmediato fueron "desmentidas", se lo trató de apocalíptico y fue nombrado científico de la contracultura. La razón fue derrotada por la codicia y la ambición y ahora nos hundimos.

Todos los libros sagrados (La Torá, por ejemplo, es un real libro ecológico) enseñan a estar en armonía con la tierra, a proveernos de ella sin abusar. Pero no, pecamos (vamos contra la naturaleza) y así nos autodestruimos. Y no es una castigo de D's (porque D's no se mete en asuntos de estupidez) sino de suicidio colectivo. Si los extraterrestres existen, nos mirarían con curiosidad: somos los únicos seres que dañamos lo que nos permite estar vivos. Y que enloquecemos siguiendo un deseo desracionalizado: tener más de lo que nos es necesario. León Tolstoy, el escritor ruso, habla de la tierra como de un campo que crece y abastece si nosotros crecemos en humanidad, pero que se muere si perdemos la noción del horizonte. Somos un animal peligroso, que se envilece con aquello que le permite vivir.

Así que, querido James Lovelock, estamos desapareciendo en la medida que la tierra se enferma (terremotos, maremotos, tsunamis, aire enrarecido, aguas envenenadas, animales con problemas). Y si bien la tierra no va a desaparecer (a menos que el sol explote cuando se convierte en una estrella Nova), son unos pocos los que van a sobrevivir, como usted dice. Y los supervivientes no van a ser los más poderosos, esos que gerencian productividades pero no son capaces de hacer trabajos de base, sino algunos que el azar escoja. Quizá se repita la historia de Adán y Eva, la de las cavernas, las de los animales y las plantas mutados. Y esto que nos pasa, posiblemente se vuelva mitología en los que queden vivos. Porque lo suyo, querido amigo, no es mitología. Será mitología lo que las próximas generaciones cuenten sobre esa tierra que había y dejó de ser como era.

J ames Lovelock, científico inglés nacido en 1919. Inventó el detector de captura de electrones y, al descubrir que la tierra es un ser vivo, establece que la tierra es lo que es gracias a la vida. Claro que, en calidad de hereje, ha sido silenciado en los recintos más necesarios: los de la educación y la producción. Y en los de D's.