¿A quién hay que salvar primero?
Esta semana se dio inicio al Congreso Mundial de Conservación en Barcelona en el cual participan más de 7.000 expertos de 177 países en las áreas ambientales, sociales y económicas. Coincide esta fecha con la celebración de los 60 años de creación de la Unión Mundial de Conservación -UICN- fundada por un grupo de visionarios recién finalizada la Segunda Guerra Mundial.
Durante la ceremonia de inauguración, presidida por el Príncipe de Asturias, se hizo un recuento sobre el grave deterioro ambiental a que ha sido sometido nuestro planeta y las consecuencias que ya enfrenta la humanidad al no haber logrado revertir esa tendencia. No solo el cambio climático sino también la extinción de especies coparon la atención del público al escuchar uno tras otro los discursos de los líderes que han logrado tener impactos significativos a nivel global. El primero de ellos, Ted Turner, pidió incluir en la lista de especies en vías de extinción a la raza humana e hizo un llamado para contener la proliferación de armas nucleares para dar paso al uso de energía nuclear segura como una de las grandes soluciones para detener el aumento de la temperatura de la atmósfera y así evitar el colapso del planeta. El legendario fundador de CNN también hizo un llamado para avanzar hacia una nueva forma de pensar. Por su parte, Mohammad Yunus, Premio Nobel de Paz por sus éxitos con el Grameen Bank, en Bangladesh, entidad sin ánimo de lucro que hace préstamos a los más pobres de los pobres, en especial a las mujeres cabeza de hogar, explicó su experiencia y la de su organización cuyos resultados se han traducido en una importante contribución para eliminar la pobreza. Para Yunus el mundo no es infinito y requiere que de manera colectiva todos defendamos el planeta antes de la catástrofe ya anunciada. Por su parte, el director del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Achim Steiner, planteó la necesidad de cambiar el paradigma económico que prima hoy en día y hacer más eficiente la economía. Con cifras en mano demostró cómo se desperdician los recursos naturales como el agua, con fugas de aproximadamente 40% en los sistemas de distribución en acueductos y en los sistemas de riego. Algo similar sucede con los alimentos y con la tercera parte de las capturas de la pesca que se termina perdiendo en las redes, situación que ha puesto a las pesquerías comerciales en vías de extinción por sobreexplotación. Llamó igualmente la atención sobre la huella ecológica de ciudadanos, como es el caso de los norteamericanos, que comparados con los de Bangladesh, consumen 40 veces más por persona.
Con un llamado a la acción inmediata antes de que sea demasiado tarde se ha dado así inicio a una semana de grandes debates, reflexiones y propuestas para solucionar la mayor crisis del siglo XXI.
Coincide este evento con la caída de las bolsas en todo el mundo. Aquí en Europa hay consternación y los noticieros, la prensa y los programas de opinión no hacen sino transmitir las preocupaciones de los gobiernos y del público en general sobre el futuro económico.
Qué bueno sería que los dirigentes del mundo entendieran que la crisis ambiental es mucho más seria que la económica y tuvieran una determinación similar para entrar a salvar el planeta del cual todos dependemos y no solo a un grupo de banqueros incompetentes y corruptos que buscando enriquecerse lo único que han sabido hacer es quebrarse a sí mismos.
* Ex ministro del Medio Ambiente