Histórico

ABUSO TELEFÓNICO DE EMPRESAS

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19 de agosto de 2014

Una nueva modalidad de mercadeo de las empresas está cansando bastante a los ciudadanos. Se trata de las llamadas a celulares y fijos, en donde firmas de reconocida trayectoria prometen esta vida y la otra con tal de atraer nuevos clientes, violando la privacidad financiera con estrategias de ventas para que la persona acceda a sus servicios.

Primero, me refiero a las llamadas de los bancos, ofreciendo incentivos y premios para volver a usar sus tarjetas de crédito o para que estas se adquieran con cupos extraordinarios. Es decir, rastrean cuentas, direcciones y correos electrónicos, al parecer. La conversación es de tal descaro, que muchas veces advierten que la tarjeta, nunca solicitada, está en el banco y que tengo que ir a recogerla, porque entonces qué hacen con ella.

Las llamadas se repiten casi que semanalmente, pese a que se le advierte a la persona que de insistir, se acudirá a la Superintendencia Bancaria o de Industria y Comercio, según el caso. Pero, esto no parece importar, porque, las llamadas también provienen de aerolíneas, de empresas de turismo, de hoteles, en fin. El acoso es permanente y sin control; y aclaro que no soy el único, porque es tema de conversación habitual en sitios de trabajo y entre amigos, que se quejan de lo mismo.

Basta con dejar el número celular o del teléfono fijo en cualquier empresa comercial, para que se acabe la privacidad, para que llamen a cualquier hora del día o de la noche, o fines de semana. Eso es un claro abuso de confianza con el cliente, que entrega sus datos a la espera de una respuesta concreta al servicio que requirió. No se le puede llamar después a molestarle la vida, como ocurre habitualmente.

En mi caso, una cadena hotelera me llamó a decir que me gané un viaje. Con la cultura que se merece la persona que me contactó, renuncio al premio, y resulta que a las semanas vuelven a entrarme al sorteo, y vuelvo y gano. O soy el más de buenas, o el asedio es total.

Además, me advierten que la llamada está siendo grabada y monitoreada, y que necesita datos más personales para asegurarse de que sí hablan conmigo. Sé que esa persona que me llama se está ganando un salario y hasta una comisión para atrapar clientes, pero no es justo ni con ella ni con quienes acosa, por orden de su empresa.

En este caso no me refiero, en ningún momento, a las llamadas para estafar y que hacen caer, de manera incauta, en el pago de dinero o recargas a celulares por falsos premios, como se denuncia tan comúnmente. Estas son llamadas de empresas de renombre que desconocen la privacidad de sus clientes y aprovechan sus bases de datos, que recopilan incautamente de las personas.

Quién controla este tipo de llamadas legales. Esta acción irresponsable, por demás, pone en riesgo la seguridad de las personas por el peligro que representa que gente desconocida al otro lado de la línea, con toda la información, pudiera usarla para venderla a terceros.