Histórico

Agricultores no se quieren congelar

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20 de enero de 2009

Cuando en las noches de Santa Elena las temperaturas bajan demasiado ya los campesinos saben que deben madrugar para salvar sus cultivos de las heladas.

El fenómeno, que presenta las más altas probabilidades de ocurrencia desde finales de diciembre hasta finales de febrero alerta a los pobladores de los municipios susceptibles.

Las plantas, que amanecen con una capa de escarcha debido a la fría brisa, deben ser rociadas con agua para que el peligro desaparezca y evitar que las hojas y pétalos se quemen.

El Ideam concibe que, desde el punto de vista agrometeorológico, una helada es la temperatura a la cual los tejidos de la planta comienzan a sufrir daño, dependiendo de diferentes aspectos fisiológicos, como la resistencia o susceptibilidad del cultivo a bajas temperaturas en sus diferentes estados de desarrollo.

El tipo de helada que se presenta en Colombia es la de radiación, que es originada por el enfriamiento nocturno y desaparece con la salida del Sol, sin embargo si el aspecto blanquecino del cultivo continúa indica que dentro de la planta aún persiste la condición de helada.

Los campesinos tienen sus "mañas" para proteger los cultivos, sin embargo las granizadas es lo que más los afecta en el corregimiento y contra ellas no hay mucho que se pueda hacer, afirma José Gustavo Patiño, campesino del lugar.

Y es que a lo que mas le temen es al fenómeno meteorológico del granizo por su capacidad de destrucción de cultivos.

José lleva 58 años dedicado a la agricultura. Desde que tenía 6 años su papá, oriundo de Santa Elena, le enseñó a manejar el azadón y a sembrar plantas. En su experiencia ha sido testigo de numerosas heladas y granizadas que han acabado con los sembrados y lo han dejado casi en la ruina.

El año pasado tuvo perdidas, por una granizada, cercanas a los 7 millones de pesos, el producto de las ventas de varios meses en la Plaza de Flores y el parque San Nicolás de Aranjuez, donde comercializa directamente los productos de su finca Los Patiños.

William Londoño presidente de la JAL (Junta Administradora Local), recuerda las dos granizadas del 2008 y los estragos que hicieron sobre los cultivos. Según Londoño, en ese momento no se pudo hacer nada para ayudar a los campesinos, la mayoría de ellos con cultivos artesanales, pues el comité de emergencias no cubre nada relacionado con la agricultura.

En algunas fincas utilizan polisombras, una capa de fibra que cubre los cultivos y amortigua el golpe del granizo. José al igual que muchos residentes de la vereda Barro Blanco, no tiene los recursos para instalarlo en su predio.

Las granizadas afectan asimismo la fauna: pájaros de diferentes especies mueren debido al frío y al golpe de los granizos.

José, siguiendo las tradiciones de su padre, cree que los trozos congelados que caen traen nutrientes para la tierra. Por eso recoge toda la producción arruinada, la revuelve con abonos orgánicos (estiércol) y hace una pila que pasados cuatro meses se convierte en composta, un abono orgánico productivo que emplea en los cultivos.

Pasadas las granizadas de fin de año, los agricultores como José deben comenzar de cero a cultivar haciéndoles el quite a las heladas que se anuncian con el año nuevo.

No ha habido aún, pero la guardia se mantiene.