Al oído de...
Qué ganas de dividir
Cómo se olvida la historia de fácil. Es necio no reconocer que la dupla Francisco Maturana-Hernán Darío Gómez ha sido triunfadora y así en Bogotá se empeñen en dividir haciendo campaña (no les funcionó) para que Bolillo no llegara, el entrenador antioqueño tiene todos los méritos para que el país sueñe con volver a estar en un Mundial.
Ofrecimiento justo
Sin meterme en los líos entre las ligas y el Inder, qué negocio no es bueno 80-20. Al menos eso se desprende de lo que ha prometido el Instituto de Deportes de Medellín, que cubrirá el 80 por ciento de los gastos en el mantenimiento de los escenarios. A las ligas les corresponderá el 20 por ciento restante.
No se ve bonito
En el pasado Gran Prix de Atletismo el evento se terminaba a las 6:00 p.m. y a las 4:30 apenas el Inder estaba colocando el pendón de la entidad, bastante grande por cierto. A lo que me quiero referir es que eso da sensación de desorganización. Ah, una cosa, ojalá no se vuelva como esas empresas que les gusta saturar los escenarios con publicidad.
Nada bueno
Por lo que se escucha, lo que viene para el Medellín en el segundo semestre no es nada bueno. Para nadie es un secreto que Leonel Álvarez le cambió esa mentalidad perdedora al rojo, pero él está en todo su derecho de salir para la Selección Colombia, si lo llaman. Peor aún, si se va Aldo Bobadilla, que también tiene mucha parte en las campañas realizadas por el cuadro antioqueño, como también lo fue en su momento Jackson Martínez.
Otra cara del verde
Es cierto que el Nacional de los últimos partidos ha mostrado un cambio. Pero la realidad es que viene de eliminación en eliminación. Toda una institución como el verde, merece otra clase de manejo. Comenzando por tener una plantilla de respeto, que pelee de tú a tú los primeros lugares. Hay que revisar mucho el sistema de contrataciones. Son más los fracasos que los aciertos.
Niñerías
Más que pedir oficinas amplias o baños privados, lo que deben hacer los directivos de las jerarcas locales, es mostrar gestión. Dejemos el vicio de solo pedir y pedir. Lo decimos de la mejor manera. Pero cuando aceptemos un cargo, no nos pasemos chillando todo el tiempo.