Al Presidente electo
El Centro de Fe y Culturas es una experiencia inspirada en el seguimiento de Jesús al estilo de Ignacio de Loyola, en la que participamos diferentes personas pertenecientes a sectores sociales, económicos y políticos diversos del departamento de Antioquia. Próximamente usted asumirá la mayor responsabilidad que un ciudadano puede tener en relación con su Patria. Es por ello que me atrevo a presentarle algunas reflexiones que desde una perspectiva de fe, considero importantes.
1. Gobernar para el conjunto de los ciudadanos, independientemente de si votaron por usted. Una democracia se caracteriza por la capacidad de generar acuerdos y por el respeto que dé a los disensos. Las minorías deberán tener la posibilidad de manifestar su inconformidad y deberán recibir las garantías para ejercer su oposición, siempre en el marco del Estado social de derecho.
2. Tener como criterio fundamental de los programas sociales, la atención preferencial a los más necesitados, lo que en términos cristianos llamamos "opción preferencial por el pobre". Poco más de la mitad de la población colombiana se encuentra en estado de pobreza e indigencia, manifestación de un país inequitativo en el que las condiciones anteriores se ven agravadas por la enorme brecha, creciente, entre esta población y un reducido grupo de ciudadanos que gozan de todos los beneficios del bienestar. Atender a esta situación es una exigencia de la justicia social.
3. Reconocer en todos los ciudadanos la igual dignidad de todos los seres humanos, particularmente en aquellos que por sus carencias materiales y condiciones sociales, económicas y políticas, se han visto excluidos de la sociedad y no se les ha permitido acceder a aquellas condiciones de vida que posibilitan visibilizar y ejercer esa dignidad.
4. Reconocer y valorar que Colombia es un país de regiones en el que la diversidad y la pluralidad geofísica, natural y cultural constituyen nuestra mayor riqueza. Seguir creyendo en una cultura hegemónica y dominante es perpetuar la inequidad y la exclusión reinantes en todas las dimensiones de la vida social.
5. Considerar la reconciliación como el camino hacia la paz. Colombia es un país de víctimas: cerca de tres millones y medio de desplazados y víctimas de la violencia que reclaman verdad, justicia y reparación. El Estado y la sociedad deben responder con mayor compromiso a sus demandas y propiciar con ello el restablecimiento de una paz política y social.
6. No cerrar las puertas al diálogo con los grupos al margen de la ley, si bien en el momento actual ello es un imposible ético y político. Las circunstancias siempre son cambiantes y ante la más mínima apertura, se hace necesario responder con actitudes de escucha y diálogo.
El Centro de Fe y Culturas, desde sus mandatos misionales propende por que la nación colombiana transite por los caminos de la reconciliación, la paz y la justicia social. Esperamos que su gobierno avance en esta dirección.
* Miembro del Centro de Fe y Culturas