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Alexis Cárdenas, o del asombro y el violín

EL violinista venezolano más aclamado de los últimos años estuvo tocando con su cuarteto de fusión en el Festival de Música de Cartagena. Su fusión musical es una sorprendente alegría a los oídos.

11 de enero de 2012

Oí, el trío colombiano que se ha dado vuelta por los festivales de bambucos, pasillos y música tradicional andina más importantes del país, y que, incluso, a solo un año de conformado ganó el Mono Núñez, abrió la noche del martes en la Plaza Getsemaní de Cartagena, con sus canciones tradicionales de aire y misticismo moderno.

Después, el jazz, ni siquiera latín, sino el jazz fusionado con ritmos enteramente llaneros como el joropo y otros brasileños, llegó con Alexis Cárdenas Cuarteto, y ahí todo fue asombro.

Con cada línea de improvisación, fuera del cuatro, del violín, del contrabajo o de la percusión, la sensación de alta calidad musical, quedaba en el aire, y en el silencio solo quedaba, como un trueno, el aplauso.

Hablamos con Alexis, considerado uno de los violinistas más importantes del continente y que continuamente es invitado como solista a participar en recitales de orquestas como la Filarmónica de Mónaco; la Simón Bolívar, de Venezuela; la Sinfónica de Murcia, en España; la I Musici de Montréal, la Filarmónica de la Radio France, y más.

Antes de sentarse para esta entrevista, se quito los audífonos de los oídos...

¿Qué música tiene en el iPod?
"Uno de los culpables de la música que tengo en el iPod es mi cuatrista Jorge Glem, que es la persona, que yo conozco, con el iPod mas increíble que te puedas imaginar, tiene desde piezas clásicas hasta los Raspacanillas que llamamos en Venezuela, que es la música bailable. El único problema es que cuando pongo el iPod en aleatorio me encuentro con unos contrastes fuertes, pero esa es la idea. Pasar de la Pasión según San Mateo a una salsa. Esta es una cuestión de tener mucha curiosidad, y este aparato es una forma de estar con lo inmediato, con lo que está pasando".

Cuando empezó el concierto, usted en una sola línea de improvisación pasó del impresionismo francés, a frases muy Paganini, muy frigias, y, claro, el jazz, ¿cómo sucede eso, cómo aborda el instrumento?
"Todo lo que sentiste y percibiste es mi maleta, ahí están las cosas que a mí me gustan. El jazz, el flamenco, mucho de música latinoamericana, tango, con respecto a esto, me refiero a toda la música latina, el choro, la samba, la milonga, el candombe, hay tantas cosas que los latinoamericanos tenemos que conocer. La salsa por supuesto es una maravilla, pero hay tantas cosas".

Usted habló de salsa y ahora toca el tema, ¿cree que los latinos nos quedamos con el idilio de esa salsa gloriosa de décadas pasadas?
"Absolutamente. Creo que es el momento de dar a conocer muchas otras cosas".

Su presentación fue brillante y nueva en este Festival. ¿Cómo reconciliar esa música tan tradicional venezolana y colombiana, como el joropo con el jazz?
"Ante todo con un profundo conocimiento de la tradición, de nuestro folclor, escuchando a los grandes maestros que vienen directo de la fuente, para después, con tu maleta, con tus viajes, con tu experiencia, con tu personalidad, aportar algo y darle un toque de modernidad, pero sobre todo a partir de ese profundo conocimiento de la tradición".

¿Cómo fue armar el cuarteto?
"Esto lleva dos años, aunque ha sido un poco difícil por mis viajes, yo los veo a ellos cada cinco meses y hacemos una serie de conciertos. Por ejemplo, el verano pasado hicimos una gira y sirvió para montar nuevas cosas y ponernos en una grabación, entonces es tiempo corto, pero es una gran suerte cuando nos reencontramos, porque este tipo de cosas ocurren dos o tres veces en la vida de un artista. Así va naciendo el repertorio, con un profundo respeto de lo que tenemos que aportar cada uno, creo que esto lo aprendí en París, no tiene mucho sentido vivir bajo la sombra de un nacionalismo, tenemos que ver como latinoamericanos".

Esa noche tocaron dos canciones colombianas ( Pueblito viejoy La potra zaina ) con el trío colombiano Oí, ¿cómo fueron los ensayos?
"Fue un encuentro rapidísimo, estuvimos juntos media hora para organizar más o menos un esquema de lo que se iba a hacer. Ochenta por ciento de lo que hacemos es improvisar, lo que organizamos en ese momento fue un mapa amplio de cómo empezar y cómo terminar y así se dio una noche mágica, donde realmente hubo duende, hubo magia, hay una profunda admiración mutua, y hubo, como se dice en la música clásica, música de cámara".

Decía usted que América Latina vive momentos muy interesantes de creación musical...
"Creo que en todos los aspectos de la sociedad en Latinoamérica estamos despertando, nos estamos dando cuenta de que sí podemos, de qué hay una posibilidad, como diría un escritor, la posibilidad de una isla, de un gran cambio, y en la música se nota mucho, como sucede en Venezuela con el sistema de orquestas sinfónicas infantiles, parece la prueba de una nueva era en la música clásica. Con todo ese imaginario y esas orquestas y ese altísimo nivel de los artistas, de los instrumentistas, nos hace falta un imaginario sonoro propio, por qué no, un Stravinski o un Bartok latinoamericano".

Después de llevar años en la música, desde los seis años, cuando su padre le regaló el primer violín, y de pasar por Julliard y escuelas francesas, Alexis es asediado por algunos jóvenes estudiantes en el Festival de Música de Cartagena, y a todos los atiende con todo el entusiasmo, "es un gran compromiso que muchos jóvenes me ven con admiración y un ideal a seguir, eso me lleva a brindar nuevas cosas y a no convertirme en una caricatura de mí mismo, y que el Pajarillo aunque lo toque todos los días, sea siempre nuevo".