Alza en la energía será gradual
Por decisión que tiene que ver con la temporada seca, las empresas de energía del Grupo Epm en el país diferirán a varios meses el impacto en las tarifas para sus usuarios.
El aumento se debe a los altos costos de la energía que se presentaron durante los meses de abril y mayo. En una factura promedio de los estratos 1, 2 y 3 de Epm el aumento de junio será, respectivamente, de 312 pesos, 487 pesos y 983 pesos.
El Grupo empezará a aplicar un aumento tarifario del 2 por ciento durante algunos meses de este año a sus clientes del mercado regulado (residenciales, comerciales e industriales de bajo consumo). Los clientes de Epm y Cens (Norte de Santander) verán este incremento en las tarifas de mayo a septiembre, los de Essa (Santander) y Edeq (Quindío) de mayo a octubre, y los de Chec (Caldas) hasta julio.
El bajo nivel de lluvias que se viene presentando en el país desde el último trimestre de 2012, el impacto en el nivel de los embalses y la alta probabilidad de un nuevo fenómeno de El Niño anunciado por el Ideam (sequías prolongadas), son los principales factores que motivaron la aplicación de esta medida, apoyándose en la voluntad del Gobierno Nacional para permitir que las empresas flexibilizaran la aplicación de las tarifas y mitigar dicho impacto en los usuarios.
La afectación por los mayores precios de la energía en las empresas del Grupo Epm fue menor por su gestión en el mercado para atender, mediante contratos de compra de energía a largo plazo, la mayor parte de su demanda para el período 2014-2015.
Garantizar el servicio
Según el modelo colombiano, este aumento temporal en las tarifas corresponde al valor que se traslada al cliente final en el momento en que una empresa distribuidora debe recurrir a la bolsa de energía (compras diarias) para cubrir la porción de la demanda que no tiene contratada en el largo plazo. Epm debió hacerlo en esta ocasión para cubrir una pequeña parte de dicha demanda, lo que implicó que el valor de la compra de energía se hiciera a un mayor costo.
Las pocas lluvias han impactado negativamente las reservas energéticas, que estuvieron en niveles inferiores a otros momentos de sequía