Histórico

Ambiente favorable para aprobar la reforma política

08 de marzo de 2009

Los intereses que tienen los partidos en el tema electoral, de cara al 2010, se convirtieron en un elemento positivo para la aprobación de la reforma política que comenzará a discutirse el 16 de marzo.

A diferencia de lo ocurrido en la pasada legislatura, a los partidos les interesa tener herramientas a la mano, como la consulta interpartidista y la reorganización de las colectividades, para asegurarse el poder y hasta la supervivencia política.

El año pasado, por estas mismas calendas, el texto que contemplaba más de una decena de ajustes, se redujo al de la silla vacía, la sanción que buscaba castigar a los partidos afectados por la parapolítica.

Esa discusión terminó por hundir el proyecto, cuando la oposición puso a tambalear a los uribistas en el Congreso y obligó al Gobierno y a su bancada a enterrarlo.

Pero este año, la perspectiva es distinta. ¿La razón? El proyecto se constituye en la única herramienta jurídica para algunos de los futuros escenarios electorales y en el mejor plan B del Gobierno para garantizar la continuidad de las políticas de Uribe, en caso de que el referendo reeleccionista fracase.

En ese orden de ideas, la consulta interpartidista, que podría garantizar que la coalición uribista escoja un candidato de unidad, distinto al nombre de Uribe, y la posibilidad de que los congresistas se puedan cambiar de partido, tal como establece el primer artículo del texto, son los temas que "en los que se concentrará la apuesta", tal como lo dice el senador de la U, Juan Carlos Vélez.

Se da por descontado que el mecanismo de la consulta interpartidista será apoyado por el Partido Conservador, la U y Cambio Radical, que tienen precandidatos, y que han aceptado someterse a este eventual mecanismo.

Los partidos minoritarios de la coalición de Gobierno, no se constituirían en obstáculo. El senador Alfonso Valdivieso, sostiene que la consulta interpartidista es un "sano mecanismo" para cualquier democracia.

Por los lados de la oposición, el Polo no contempla someter su candidato a una consulta con otros sectores, mientras que el Partido Liberal sí está dispuesto a jugársela en una "coalición posturibista". En ese escenario podría entrar algún independiente (Lucho Garzón o Gustavo Petro, si se marginan del Polo), o el mismo Germán Vargas Lleras.

Aunque los escenarios políticos parecieran apuntar a que por fin habrá reforma política, eso sólo se sabrá el 20 de junio, la fecha límite.

Sin embargo pueden haber inconvenientes. Por ejemplo, que no haya consenso. El ministro Fabio Valencia reitera que el Gobierno buscará acuerdos con todos los partidos, pero la experiencia pasada demuestra que, al menos en los debates del Senado, el proyecto "fue impuesto y no consensuado", según el liberal Héctor Helí Rojas.

Otro eventual obstáculo, según el senador Vélez, es el tiempo de discusiones, pues aún faltan cuatro debates, más la conciliación en cámaras, y solo tiene tres meses. "Si el Gobierno le da el impulso, podría salir rápido. Si no terminará como las reformas anteriores, hundida por tiempo", dice el senador de la U.