AMÉRICA LATINA, UNA CONTRADICCIÓN
Este continente de la esperanza es un territorio de contrasentidos, de abismos entre las palabras y los hechos, entre la retórica y la realidad, entre la patria común que es el idioma y la apatria de la política. Ayer concluyó una lánguida Cumbre Iberoamericana en Panamá. La mitad de los mandatarios no asistió. El sueño de la unidad, el de Bolívar cuando proponía el Congreso Anfictiónico, es cada día más quijotesco y utópico.
En cambio, también en tierra panameña se inicia hoy lunes, en curiosa alternancia entre lo ideal y lo patente, el sexto Congreso de la Lengua. Ahí sí pueden verificarse inmensas posibilidades de acuerdo y de unidad en la diversidad de culturas y tradiciones, de ilusiones y proyectos para los hispanohablantes.
Es evidente el contraste con la mediocridad y la incompetencia de los llamados líderes políticos latinoamericanos. Miran con desdén el porvenir de esta porción conflictiva del planeta. Están bloqueados por los problemas internos de gobernabilidad y por la ineptitud de los partidos actuales para ofrecer alternativas de progreso integral y desarrollo sostenible. Basta repasar los discursos pronunciados por ellos en el semiencuentro de Panamá, para verificar la condición dominante de eminencias grises que los reúne.
El País, el diario más influyente del mundo hispánico, titulaba ayer en primera página: El fiasco de Panamá agudiza la crisis de la comunidad iberoamericana. Y complementaba con este subtítulo: La mitad de los presidentes da plantón a una cumbre que aplaza las reformas. La primera frase del lead es concluyente: La comunidad iberoamericana sale malherida de la cumbre de Panamá. ¡Con sólo decir que una de las intervenciones más sobresalientes fue la de Juan Manuel Santos …
Mientras tanto, los académicos, la clase intelectual, los filólogos y lingüistas y algunos infaltables burócratas de la cultura, empiezan hoy mismo el Congreso de la lengua. Por supuesto que es probable la inclusión en algún punto de la agenda de iniciativas alocadas como la del escritor Fernando Vallejo sobre una absurda simplificación de la ortografía para darles gusto a los chateadores de facebook y twitter. Pero en realidad va a comprobarse de nuevo que, en el actual momento histórico, lo único de verdad unitivo en América Latina es el idioma, que, además, nos mantiene en relación hoy más fraternal que filial con la península.
Los hispanohablantes presenciamos, como testigos enmudecidos, la incompetencia lingüística de los líderes políticos y gubernamentales. El español, que a los individuos comunes y corrientes desde México hasta la Patagonia está sirviéndonos para que nos entendamos y comprendamos pese a la simpática variedad del creciente Diccionario de Americanismos, a los mandatarios sólo les resulta útil para conversar en los cocteles, mas no para concertar un proyecto innovador y futurista para nuestros pueblos.