Histórico

ANTIOQUIA ES UN CARAMELO A PESAR DEL CARAMELEO

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23 de febrero de 2014

El álbum de láminas Antioquia es un caramelo, que acaba de lanzarse, ofrece un buen recurso para ampliar y mejorar el conocimiento de Antioquia en su diversidad y complejidad. La ignorancia sobre nuestra región es general. No sólo la exhiben los jóvenes. Es una falla de todas las generaciones. Ahí reside uno de los factores determinantes de las profundas deficiencias que se han demostrado en la educación y que en las semanas recientes tienen que haber golpeado con dureza la autoestima de los antioqueños, muy a pesar de la estrategia dirigida a hacer que esta población sea la más educada.

Si del discurrir histórico y la geografía de la región se sabe muy poco en Medellín y en los pueblos, en gran parte es porque los programas de enseñanza han sido precarios y superficiales. El desdén por las áreas de humanidades y sociales tenía que ocasionar ese declive lamentable. Apuesto a que un paisano actual no ha ido a más de veinte de los 125 municipios, no distingue la variedad étnica y lingüística entre unas subregiones y otras, ignora que nuestro departamento es también costeño, tiene apenas una noción borrosa de lo que significó la Independencia de hace más de doscientos años y, en fin, puede saber mucho más de San Andrés, Cartagena y Coveñas que de Arboletes y Necoclí, para no hablar de Vigía del Fuerte y Murindó, tan exóticos y lejanos como Samarkanda. Muchísimos antioqueños se pierden dándole la vuelta a Oriente o pasando de Copacabana o de Amagá.

El álbum representa un acierto y debería instituirse como texto guía sugestivo, estético, práctico, para reforzar un curso que debería ser fundamental en todos los niveles del proceso educativo. En otros países, como España y Japón, el conocimiento del medio es un programa esencial. Los maestros no sólo proporcionan completa información sobre el entorno regional, sino que la complementan con ayudas audiovisuales e informáticas y, lo más importante, con viajes por los lugares estudiados. Claro que esto sería arriscado en esta parte del mundo, con los caminos de herradura y la inseguridad, así como con la falta de un sistema de transporte apropiado como el ferrocarril. Uno ve cómo el Tren Bala japonés o el Ave español son invadidos por miles de estudiantes que hacen el itinerario pedagógico. Bueno, aunque hubiera que hacerlo aquí en chiva o en jeep, al menos podría ponerse en funcionamiento como actividad formativa primordial.

Debo exponer una reserva sobre el título del álbum. La palabra caramelo tiene una connotación que no es simpática en esta región. El verbo caramelear, aceptado en el Diccionario como colombianismo, significa "dilatar engañosamente la solución de un asunto". En Antioquia llevamos más de doscientos años aguantando el abominable carameleo centralista