Histórico
Débora aquella que no conoció el miedo
Obra Sueño desnudo.
Obra Plebiscito, óleo sobre lienzo.
Obra Esquizofrenia en la cárcel.
La obra Los derechos de la mujer les fue entregada a los lectores de EL COLOMBIANO, con motivo de los 90 años del diario, en febrero de 2002.
Archivo, Juan Antonio Sánchez
Su casa es todo un museo, en su cuarto están colgadas 24 de sus obras, esas que pintó durante el exilio al que se sometió tras el rechazo que su arte recibió por sus temáticas. Ella insistió: el arte no tiene que ver con
Su casa es todo un museo, en su cuarto están colgadas 24 de sus obras, esas que pintó durante el exilio al que se sometió tras el rechazo que su arte recibió por sus temáticas. Ella insistió: el arte no tiene que ver con
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01 de enero de 1900
- Su nombre fue pisoteado e injuriado por pintar desnudos en los años 30.
- La artista
Jaime Horacio Arango Duque
Débora Arango siempre hizo lo que quiso. Desafió la conservadora sociedad de principios del siglo 20, pintó desnudos, aun en contra de las amenazas de ex comunión y se encerró en su residencia, de la que no salió, en los últimos 21 años.
Su imagen de matrona dulce y cariñosa, a la que le gustaba hablar en diminutivos, que se movía lentamente por los amplios salones de Casablanca, su amada residencia a sólo cuatro cuadras del parque de Envigado, contrastaba con esa idea de mujer revolucionaria y contestataria que la llevó a ocupar un lugar privilegiado en la historia del arte colombiano.
Decía, en medio de una contagiosa risa burlona, que le gustaba vestir de blanco para expiar sus culpas por haber pintado desnudos.
98 años
Su verdadero nombre era María Débora Elisa Arango Pérez y había nacido un 11 de noviembre de 1907, era la octava hija de un total de 14 descendientes.
Desde su época escolar, en secundaria, cuando vivió una educación que discriminaba a la mujer, Débora comenzó a plasmar en su pintura unos sentimientos feministas que nunca ocultó.
Su formación fue al lado del maestro Eladio Vélez, con el que exploró temas urbanos, como los medios de transporte. Sin embargo, su insatisfacción con la técnica y la temática la llevaron a cambiar de maestro.
Se fue para donde Pedro Nel Gómez.
Débora se sentía incómoda pintando flores y paisajes, único tema permitido para las mujeres en ese entonces y decidió incluir problemáticas sociales y desnudos en sus obras.
Cada exposición suya era un escándalo. Desengañada se fue del país, a México, y allá se encontró con los muralistas Rivera, Xiqueiros y Orozco.
Su periplo también la llevó por Europa y África.
Así como nunca tuvo miedo de ir en contravía de las tendencias sociales, tampoco le tuvo miedo a la muerte, esa que ayer, sobre la 1:22 de la tarde la llamó en su residencia Casablanca, en Envigado.
En diciembre de 1997, en una entrevista concedida a EL COLOMBIANO con motivo de la entrega de la Cruz de Boyacá, Débora Arango dijo: "La muerte debe ser de lo más satisfactorio que hay. Yo quiero mucho la vida, pero si me toca la muerte, confío en que Dios me dé una vida tranquila en la otra".
Su exilio
Una muestra suya, en el Teatro Colón, de Bogotá, le costó el puesto a Jorge Eliécer Gaitán, quien entonces era ministro de Educación del gobierno de Laureano Gómez.
Desde ese momento, cuando la iglesia la amenazó con excomulgarla "ipso facto" si volvía a mostrar un cuadro en público, Débora se refugió en Casablanca, durante más de 40 años, a pintar para ella sola.
Entonces, cuando se le veía en público o alguien obtenía una imagen suya en casa, siempre lucía pantalones, sandalias de cuero y medias veladas.
Las arrugas, incontables, marcaron su rostro desde hace años, y la hicieron inconfundible... Tanto o más que su obra.
Su vida fue un misterio casi hasta 1984 cuando accedió a hablar de nuevo con los medios de comunicación y el entonces gobernador de Antioquia, Nicanor Restrepo Santamaría, le entregó el Premio a las Letras y a las Artes.
Después, vendría su exposición en el Museo de Arte Moderno y la posterior donación de su obra a la misma institución.
"No me arrepiento de nada, porque lo que a uno no le parece pecado, no es pecado", dijo la pintora durante el homenaje que el Concejo de Sabaneta le rindió el año pasado en su casa, tras una fallida invitación para que fuera hasta el parque de la localidad a recibir la orden José Félix Restrepo, que la nombraba su hija adoptiva.
"Ojalá todos ellos se contagiaran de esa malicia mía, para que pinten con amor", fue el mensaje que la maestra Débora Arango les envió a un centenar de niños, que por este motivo pintaban en una gran muestra en su honor.
La pintora, que al igual que su casa fue durante muchos años un misterio para los vecinos del barrio San Marcos en Envigado, pues muy pocas veces vieron que las puertas de Casablanca se abrían, fue ejemplo siempre: nunca vendió un cuadro suyo y prefirió donarlos y nunca declaró rencor alguno por el rechazo del pasado.
Débora supo pintar, a pesar del decir de la sociedad, la miseria, el dolor, la corrupción, el dolor de un pueblo...
A los 98 años de edad recibió la muerte en Casablanca, sin miedo, como era su ley de vida, casi en el momento mismo en que ella decidió partir.
Fuente: Envigado, entre la montaña y el río, de Vedher Sánchez y Julio Jaime Mejía.
El sepelio será a las 3:00 p.m.
El cuerpo sin vida de la artista Débora Arango permanecerá hasta las 2:30 de la tarde de hoy en Cámara Ardiente, en el primer piso del Palacio Municipal de Envigado.
La ceremonia religiosa será a las 3:00 p.m. en la iglesia de Santa Gertrudis, en el parque principal de esa localidad.
Su cuerpo será cremado en Jardines Montesacro. La memoria de Débora Arango recibirá múltiples homenajes póstumos por parte de la administración municipal de Envigado, el Concejo y la Sociedad de Mejoras Públicas de la población. Sentimiento al que se unirán sus habitantes y demás admiradores de su obra.