Histórico

Ardila hizo equipo con los Soler

Al final de la conversación, con la calidez que la caracteriza, no quería dejar pasar por alto el detalle que como uno dice lo tengo atrancado en la garganta.

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14 de diciembre de 2011

Al final de la conversación, con la calidez que la caracteriza, no quería dejar pasar por alto el detalle que como uno dice: lo tengo atrancado en la garganta.

"Cuente, por medio de EL COLOMBIANO, si es que puede, que Mauricio Ardila es un ser maravilloso, quien pudo alegrarle por muchos días la vida a mi esposo".

Patricia, la esposa de Mauricio Soler, el ciclista que hace casi seis meses estuvo a punto de perder la vida en un delicado accidente sucedido en la Vuelta a Suiza, quería contarle a la gente del inmenso gesto que tuvo el pedalista yarumaleño con esta familia que aún pasa por momentos duros en Pamplona, España.

Patricia, la fiel guardiana del excampeón de la montaña del Tour de Francia de 2007, contaba, como si fuera agua que sale a borbotones, las decenas de detalles que tuvo Ardila Cano -hoy con el equipo de Coldeportes-, cuando Juan Mauricio estaba en la fase inicial de su recuperación, tras salir de la Clínica Universitaria de Pamplona.

"Mauricio Ardila hizo de todo para nosotros. Fue conductor, cocinero y mensajero. Por las mañanas le leía el periódico a Mauricio. Lo consolaba, incluso lo abrazaba para darle ánimos. Fueron varias veces las que nos llevó a un parque, aquí en Pamplona, que le regaló la comunidad japonesa a la ciudad, donde nos invitaba a comer helado y a darles comida a los peces que hay en una fuente".

Ella, Patricia, es un torrente de anécdotas vividas al lado del pedalista de pequeña estatura que este año estuvo en la formación española del Geox, de quien dice: "ese enano es un gigante como persona".

Esa historia la tenía guardada Patricia, como agradecimiento con Ardila Cano -también tuvo su cuota de sufrimiento con el retiro en la quinta etapa de la Vuelta a España-2011- y con los antioqueños que han estado pendientes del bravo corredor que todos los días cumple sus sesiones de recuperación en la Clínica Universitaria de Navarra, a donde va esta semana para recibir noticias de los médicos, antes de iniciar el viaje de regreso a Colombia, entre el 20 y el 22 de diciembre.

El escalador se instalará cerca a la Clínica de La Sabana, en las afueras de Bogotá, en la que continuará con las terapias, no sin antes ir a Ramiriquí, en Boyacá, donde se encuentra Cachetes -Mauricio-, su hijo de 17 meses que está al cuidado de la abuela Rosita, la mamá de Patricia.

Hoy, el nuevo Juan Mauricio Soler que tiene hasta anteojos y que se puede bañar solo, continúa con el trajín vespertino de las terapias en tierra y piscina. Está acompañado de una paciencia infinita, en procura de mayores progresos, esos que le dirán, más adelante, si podrá o no volver a la competencia del pedal en Europa.

"El futuro es incierto. Es algo precipitado anunciar algo después de todo lo que ha pasado. Mauricio sabe que lo que más se necesita es tiempo", considera Patricia Flórez, la compañera que se siente "fundida" debido a tanto trajín en estos seis meses, pero que se encuentra llena de esperanzas, y más ahora que está a pocos días de volver a la tierra natal, donde podrá abrazar a su adorado Cachetes y saludar de nuevo a Mauricio Ardila, quien tuvo detalles dignos de todo un campeón de la vida.