Aún quedan 22 uniformados en cautiverio
Mientras buena parte del país no para de celebrar la liberación de Alan Jara, Sigifredo López, Alexis Torres, Juan Fernando Galicia, Walter José Lozano y William Domínguez; las familias de 22 policías y militares que aún continúan en poder de las Farc, siguen padeciendo el vacío que deja la ausencia de los suyos.
Aunque festejan la liberación de estas seis personas, no pueden evitar sentir tristeza al pensar en el tiempo que tendrán que permanecer sus seres queridos en las selvas colombianas. Sin duda, la incertidumbre es general.
Gloria Marín, esposa del intendente Carlos José Duarte, asegura que con la entrega unilateral de los dos políticos “cada vez hay menos esperanzas de tenerlos pronto”.
Gloria dice que “estamos en la incertidumbre total. Es como si hubiéramos vuelto diez años atrás cuando no sabíamos nada de ellos. Lo más grave es que ellos siguen pudriéndose allá”.
Gloria aprovechó para enviar un mensaje al país: “Solamente podemos decirles que no los olviden. Sabemos que para muchos en Colombia no representan nada, pero para nosotros son la vida”.
El escepticismo por el regreso de sus familiares es tan grande que algunos familiares se declaran resignados a vivir por mucho más tiempo sin la presencia de los suyos.
“Estamos muy tristes. Los quisiéramos tener ya en casa, pero creo que lo mejor será acostumbrarnos a estar sin ellos”, relata Norma Trujillo, esposa del suboficial José Libardo Forero.
Sin embargo, ella y las demás esposas y hermanas de los secuestrados mantienen su esperanza puesta en las gestiones que pueda adelantar el equipo de Colombianos por la Paz, encabezado por la senadora Piedad Córdoba.
“Le pedimos al Gobierno y a la sociedad civil que no los olviden”, dice insistentemente Norma. “Las familias no tenemos nada que ofrecerles, pero por razones humanitarias esperamos que nos ayuden a liberarlos”, clama.
Sin embargo, llena de dolor y resignación asegura que “si Piedad puede hacer algo, pues bienvenido, si no, habrá otra persona que lo haga”.
“Todo se lo dejamos a Dios”
Mientras esperan que el trabajo de la senadora Córdoba y Colombianos por la Paz siga teniendo éxito, los parientes de los plagiados optan por dejar todo en las manos de Dios.
Tal es el caso de Fanny Martínez, la prima del cabo segundo José Libio Martínez. “Ahora lo que tenemos que hacer es seguir luchando y pidiéndole a nuestro Señor que se le ablande el corazón a la guerrilla y al Gobierno para que sean pronto liberados”.
Ella, por el contrario, cree que no se puede perder la esperanza. ”No creo que la gente nos vaya a dejar solos o que se olviden de nuestro drama. Así, como los políticos y las otras personas que han sido liberadas, también tenemos derecho a la libertad”, concluye.