Histórico

AUTODEFENSAS EN MÉXICO

20 de febrero de 2013

Aunque muchos comentaristas asimilan la situación de seguridad de México con la de Colombia, hay elementos esenciales que las diferencian:

México es frontera con el más grande mercado de drogas, no produce cocaína, no hay ideología involucrada en el negocio, tiene 120 millones de habitantes y su problema revienta a partir de 2000, y no desde los 80 como sucedió en Colombia.

Así resumido, Colombia puede ser una referencia para México, pero no un modelo, y mucho va del Plan Colombia a la Iniciativa Mérida. Parecidos en que ambos, hasta el momento, no han podido contener el narcotráfico.

La reciente aparición de grupos de autodefensas (36 hasta el momento según la prensa) especialmente en los Estados de Guerrero, Oaxaca, Morelos y Michoacán, argumentando la inseguridad generada por el narcotráfico, no tiene la misma cuna de las derechistas autodefensas paramilitares en Colombia, originadas en la necesidad de protección contra el terrorismo de las marxistas-leninistas Farc.

Llama la atención, sin embargo, que los paramilitares colombianos y las Farc, ahora socios en las bacrim, son uno de los responsables de la inseguridad en México, a través de los carteles que comercializan la cocaína colombiana para abastecer la demanda norteamericana, que no cede lo suficiente.

Es claro que la presencia de autodefensas civiles armadas obedece fundamentalmente a la carencia o la precariedad de una de las dos funciones básicas de cualquier Estado: La Seguridad.

Más allá, armar la comunidad civil o permitir que esta se arme es de alto riesgo, especialmente en América Latina, que con solo el 9 % de la población global, produce más del 40 % de los homicidios en el mundo, aproximadamente.

Está por verse hasta dónde llegará esta ola de grupos civiles armados que instalan retenes, exigen identificación, retienen sospechosos, imponen toques de queda y amenazan con juicios populares a quienes son capturados.

A esta insurgencia de autodefensas que, según sus voceros, solamente busca garantizar la seguridad de sus comunidades contra la violencia del crimen organizado y contra la corrupción de las policías locales, hay que agregar los episodios de linchamientos que indican también falencias en la otra razón fundamental de cualquier Estado: la justicia.

Preocupante cuando se sabe que la impunidad en el continente sobrepasa el 90 %.

En México, por ahora, ha bajado el perfil mediático de los resultados federales y militares contra del crimen organizado, mientras sube el perfil noticioso de comunidades que se arman ante la mirada dubitativa del Estado.

Y como en Colombia, estas crecientes autodefensas no serán ajenas a los intereses de caciques políticos, siempre urgidos de mantener sus feudos.

México y Colombia, dos rutas de delincuencia y violencia parecidas, mas no iguales, y ambas originadas en un mismo problema: el narcotráfico.