Bahrami es el mago de la superación
El iraní cuenta la historia que lo llevó de ser inmigrante sin papeles a uno de los mejores tenistas, gracias a su juego.
La revolución lo sacó de un país que ni siquiera lo dejaba jugar con una raqueta. Pero MansourBahrami aprendió a jugar como inmigrante ilegal y ahora tiene pasaporte abierto para ser un mago del tenis mundial.
La historia de este iraní, que hoy estará en el evento Los Magos del Tenis de Claro en el Club Campestre, tiene tanto de sufrimiento como de superación. Creció en Teherán, y era recogebolas de un club, pero no tenía permitido jugar tenis ni agarrar una raqueta “por ser pobre. Solo jugaba con un palo de madera”.
Eran los tiempos del sha RezaPahlevi, pero la revolución del AyatollahKhomeini cambió la historia: se prohibió el tenis porque era popular en Estados Unidos. Ahí debió emigrar a Francia, país al que llegó sin documentos y con plata para sobrevivir dos días. Pero luego de ganar 20 dólares al día y no tener donde dormir, una mano amiga lo convirtió en tenista.
“El tenis siempre ha sido mi vida, y en Francia por fin lo pude hacer, aunque a los 29 años”, dice el hombre que, tras obtener la nacionalidad gala en 1981, entró al circuito, fue finalista de Roland Garros en dobles, y aunque no llegó a ser uno de los mejores en individual, la magia con la raqueta lo hacen el más buscado para las exhibiciones.
“Ahora los chicos quieren ser campeones antes que disfrutar del tenis, por eso será difícil que salga un jugador como yo. Esta época es de grandes ganadores, si un niño me dice que está jugando tenis por mí, soy feliz”, explica el hombre de 56 años y largos bigotes que estará hoy, desde las desde las 7:00 p.m. en el Campestre, junto al australiano PeterMcNamara, el francés FabriceSantoro y el marroquí YounesElAynoui. “Solo quiero que la gente sonría con el espectáculo”.