Baúles: tradición renovada
De cuero, pintados, lijados a mano, en fibras naturales, restaurados o recién comprados, los baúles, que siempre han estado ahí presentan nueva cara.
Renovados y transformados para todo tipo de usos y en todo tipo de ambientes, los baúles se han convertido en un elemento más de la decoración gracias a la versatilidad de su tamaño y el material y color con que se presentan.
El diseño colonial ha apostado fuerte por este tipo de mobiliario. Los hay inspirados en lugares exóticos para guardar misterios cotidianos, para dar un uso más convencional a un elemento del mobiliario que antes era habitual en las casas de nuestras abuelas.
La estética oriental tampoco se queda atrás en sus diseños: con estilo renovado y apertura frontal, los nuevos baúles pasan a formar parte del nuevo mobiliario.
Un baúl colonial resulta un complemento del mobiliario del hogar realmente versátil. Su capacidad interior es perfecta como espacio de almacenaje adicional, mientras que su superficie superior es ideal como soporte.
En madera blanca, con la tradicional tapa de los recipientes en los que los piratas guardaban sus tesoros, son una de las opciones para el dormitorio.
Lugar a elegir
Pero a la hora de recrear un ambiente colonial, los baúles resultan un complemento imprescindible que, bien a los pies de una cama o apoyados en la pared de un pasillo, son capaces de transformar por ellos mismos el ambiente de cualquier estancia.
No son pocas las personas que deciden delegar en un baúl las funciones de mesa auxiliar en el centro de la sala. El tapizado en cuero con remaches o reminiscencias de un viaje a África suele ser lo más común para este tipo de espacios.
Un lugar ideal para guardar la mantelería y agasajar a sus invitados o reposar la bandeja de la cena.
Las habitaciones infantiles también se ven reforzadas con este tipo de mueble. En coloridos tonos se convierten en un lugar de almacenamiento perfecto.
En madera y con un cojín sobre la tapa resulta un asiento ideal para continuar con los juegos.