BESTIARIO SOBRE LA MUERTE DE CHÁVEZ
Seguro es por la falta de educación, el exceso de información que no da tiempo a digerir nada y no recurrir a los recursos de la ciencia.
Nos meten los dedos en la boca y lo más llamativo es que no nos enojamos. Creemos tantas cosas que nos dicen que por eso no pocas veces salimos engañados.
La muerte de Chávez sí que se prestó para eso. Demostró el poco filtro que ejerce la prensa bajo casos de premura, la ignorancia (que obvio tiene que existir, pero hoy es tan fácil de solucionar con rapidez) y la falta de rigor o mala intención del gobierno venezolano.
Hay tres hechos llamativos. Revelan una foto de Chávez con dos de las escasas modelos cubanas, porque las escogieron bonitas, lo que indica que los vientos del cambio también alcanzan la isla, no solo los de los huracanes.
En esa imagen hay toda suerte de errores médicos para el tratamiento de un paciente en las condiciones que estaba Chávez o fue tomada muy al comienzo de las intervenciones, quizás en uno de sus primeros viajes.
Segundo: un oficial dice que Chávez murió de un infarto fulminante. Esta clase de sucesos no da tiempo para nada. Y todos replicaron lo que dijo: el fallecido tuvo tiempo de decir que no lo dejaran morir, que le ayudaran, que... Casi cuenta que en medio del episodio se sentó a escribir una carta ‘madurando’ su sucesión.
La perla final provino en la velación: sería embalsamado, lo que indicaba que o bien había muerto mucho antes o que Maduro no sabía de lo que estaba hablando, como ha sucedido con frecuencia en sus últimas intervenciones. También cabe la posibilidad de que como sucede con muchos gobiernos, crea que la gente es boba.
El embalsamamiento de un cuerpo debe comenzar apenas muera, no a los días, pues si no, no dura.
Solo escuché un medio que de inmediato advirtió ese hecho. Pero todos en las conversaciones hablaban del tema como lo más normal.
Tanta información no nos deja sentarnos a pensar un poco lo que nos dicen. O, también sucede, somos poco inquisitivos. Nos tragamos las cosas con tanta facilidad que por eso botamos dinero en brujos, dietas y en solucionar como no se debe muchos asuntos de la vida diaria.
Que nos metan el dedo en la boca no es raro hoy, pero que lo chupemos es otra cosa.
Maullido: Si el Parque Berrío es un nido de ratas como mostró ayer Q’hubo, ¿cómo será el resto del Centro?.