Brasil-2014 en cuenta regresiva
El Mundial entra en su etapa crucial: 100 días. Tiempo para acelerar obras y ajustar equipos.
Obras inconclusas, gente inconforme, la Fifa acosando, los gobernantes haciendo cuentas y llamando a la calma, porque "todo va a estar listo para el día de la inauguración", como lo sostiene Dilma Rousseff, la presidenta brasileña.
Los estadios son los más atrasados pero, aseguran en ese país, que es cuestión de tiempo. Y así parece ser. La historia dice que siempre hay problemas en tal sentido.
Joseph Blatter, presidente de la Fifa, no está preocupado por los retrasos en obras, porque la entidad está acostumbrada a ello y confía en que Brasil hará una Copa "grandiosa", aunque sí conminó a los dirigentes brasileños a activar mecanismos para acelerar los procesos.
A la par, las protestas han aumentado. El dato más reciente habla de que más de un millón de personas salió a la calle para protestar por el enorme gasto público en las obras para el Mundial y los Juegos Olímpicos de Rio en 2016; pero, además, para protestar contra la corrupción de la clase política, en demanda de mejores servicios públicos.
La cifra es elocuente: 3.712 millones de dólares ha invertido el Gobierno de Brasil para solventar los requerimientos de la Fifa en solo escenarios.
Aunque las estimaciones del costo total de la organización del evento oscilan entre los US$14.000 millones y los US$67.000 millones, expertos estiman que esas cifras han aumentado. Y mientras, empiezan a correr los 100 días antes de la inauguración del torneo el 12 de junio.