Histórico

Cada quien espera su noticia

30 de marzo de 2009

Si a usted le preguntan qué noticia quisiera conocer antes de emprender el viaje que sabemos, ¿cuál sería su respuesta? Y como no es nada complicado una pequeña encuesta entre amigos, me di a la tarea de averiguar con algunos conocidos, qué están esperando que suceda uno de estos días. Hablé de amigos y de conocidos, tal vez fueron todos conocidos. Y uno de los encuestados me dijo con los ojos brillantes: yo quisiera asistir a la llegada del primer extraterrestre a nuestro planeta.

El conocido quería ver un extraterrestre porque se siente solo en este mundo de seis mil millones de habitantes. Quiere estar "acompañado" en el universo. El otro preguntado me respondió lleno de emoción: quiero asistir a la segunda llegada de Jesucristo... Bueno, a ese no le bastaba con la fe y aspira a estar al lado del "Parcero" Mayor, quién sabe si para pedirle que le dé el número ganador del próximo baloto... Este mundo es raro, pero entretenido. Por su parte, un judío conocido me dijo lo mismo de la llegada de Cristo, pero la primera, porque ellos creen que no ha venido.

El tercer entrevistado estuvo un poco más aterrizado, pero al mismo tiempo más fuera de órbita. Me dijo con una voz esperanzada: yo quiero asistir a la noticia donde se diga que se ha hecho paz en todo el mundo. Sin duda que es un hombre bueno, pero a pesar de su bondad, lo llevaron al manicomio. Más le hubiera valido si dice que esperaba oír que se había descubierto la piedra filosofal y que la boñiga podía convertirse en oro.

PAUSA. Colombia amplía sus exportaciones: va a enviar carne de cañón a Afganistán. El gobierno destinará 300 soldados a ese país.

PASTILLAS. Ahora sí, como que se acaban las penas, porque casi todas están plantadas en el pasado y nos siguen martirizando toda la vida. Pero los holandeses que inventaron el fútbol total, la naranja mecánica que se llama todavía, anuncian una píldora para olvidar lo malo que hemos tenido o padecido en tiempos pretéritos y que nos siguen arrugando el alma. Pero, ¿cómo hace la pastilla para separar los malos recuerdos de los buenos?

Ahí está el misterio y veremos si es una verdad química la que ofrecen o es un chiste de mal gusto fabricado en Europa. Por mi parte, creo que la cosa no es tan buena como la pintan. No se puede creer en minas con tanto oro. ¿Borrar lo malo que hemos tenido y quedarnos con lo bueno, lo pulpito y agradable? De eso tan bueno no dan tanto, así llegue de Holanda, por ahora solamente toca esperar a ver si nos tomamos un par de pastillas que nos borren un montón de amarguras que no quieren desaparecer.

Esta pastilla de Holanda se me parece a los anuncios que a veces se hacen para avisar que apareció la curación milagrosa para el guayabo. Pero aquí hago una pausa para decir que ya la cura del guayabo se aplica con mucho éxito: a la mañana siguiente de la juerga, el paciente se tapa la nariz, reza un Padrenuestro y se toma un aguardiente doble. Y Holanda nos queda en calcetines...