Calidad y cobertura, retos en salud
Falta avanzar en estos frentes para lograr un buen sistema de salud en el país que promueva mejoras notables en los índices de competitividad. Medellín se fortalece en su oferta exportable.
No cabe duda de que las poblaciones y las sociedades saludables tienen ventajas competitivas para afrontar los retos del crecimiento y el desarrollo. Un individuo saludable está mejor preparado como ser social y productivo que aquel que carezca de las condiciones mínimas de salud.
Una fuerza laboral saludable contribuye a la productividad y competitividad del país. Por el contrario, la prevalencia de enfermedades en la población económicamente activa, muchas de ellas prevenibles, contribuye al ausentismo laboral y a la reducción del potencial productivo, además del deterioro de la calidad de vida.
Cuando en un hogar todos sus integrantes son saludables se percibe una sensación de bienestar colectivo y cuando uno de los miembros del hogar presenta quebrantos de salud hay una pérdida de bienestar colectivo. Si se pudiera sumar el bienestar colectivo de todos los hogares cuando se encuentran en condiciones saludables y se pudiera darle un valor monetario a ese bienestar, entonces la sociedad se estaría internalizando esa externalidad positiva que significa tener ciudadanos saludables y competitivos.
Pérdida de bienestar
Un vistazo a algunas estadísticas de la salud en el marco del Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial pone a Colombia frente a enormes retos en este pilar de la competitividad. La presencia de enfermedades como la malaria, la tuberculosis y el VIH constituyen un escenario en el cual la sociedad percibe una pérdida de bienestar que requiere la intervención del Estado para su recuperación pensando la salud como parte del capital humano con el que cuenta el país. En los cuadros se puede ver la posición del país en algunos indicadores de salud. Colombia no queda bien ubicada a pesar de que ha mejorado en el Índice de Competitividad Global, del puesto 74 en 2009 al 68 en 2012. Sin embargo, no se puede negar que el país ha mejorado en los últimos 20 años en otros indicadores como la cobertura en salud. Un estudio reciente de la Universidad de Antioquia para la Comisión de Regulación en Salud (Cres) muestra cómo ha sido la evolución reciente de la cobertura en salud en el país por tipo de régimen (contributivo y subsidiado) y por nivel socioeconómico clasificando a la población entre pobre y no pobre.
Hoy el país cuenta con una cobertura cercana al 90 por ciento de la población cuando antes de 1993 los colombianos que tenían acceso a servicios de salud por la vía de un plan o seguro no llegaba a 25 por ciento. Colombia sigue teniendo un número muy elevado de personas cubiertas (5,1 millones). De ellas, 2,4 millones corresponden a la categoría de “no pobres” lo cual puede reflejar, en buena medida esa tendencia secular de los colombianos a la informalidad.
Ahora el reto es lograr la cobertura del ciento por ciento y avanzar en la calidad de los servicios y en la resolución de la actual crisis del sistema para lograr que la salud sea realmente un factor de competitividad y de mejora sustancial de la calidad de vida.