Histórico

Cambia política de seguridad de E.U.

17 de febrero de 2009

Todo indica que lentamente la ideologización de la política de seguridad y defensa de los Estados Unidos y de relaciones exteriores, comienza a ser abandonada por el actual gobierno Obama y a configurarse los rasgos de una nueva política exterior y de seguridad. Esto es muy importante para entender la nueva prioridad en cuanto a seguridad y cómo nos podría afectar a los colombianos. Algunas pistas de lo mencionado.

Primero, según Dennis C. Blair, director de Inteligencia Nacional del gobierno Obama, en presentación ante el Congreso norteamericano sobre cuáles son las principales amenazas a la seguridad de la potencia global, señaló: "La preocupación primaria de seguridad en el corto plazo para Estados Unidos es la crisis económica global y sus implicaciones geopolíticas? La crisis representa muchos desafíos para el país. Empezó en Estados Unidos y rápidamente se difundió a otras economías industriales y después, más recientemente, a mercados emergentes. La amplia percepción de que los excesos en mercados financieros estadounidenses y la regulación inadecuada aquí son responsables, ha incrementado las críticas sobre las políticas de libre mercado, lo cual podría dificultar alcanzar objetivos que durante mucho tiempo ha tenido Estados Unidos, como la apertura de mercados nacionales de capital e incrementar la demanda en Asia".

Lo anterior significa que por primera vez hay una modificación de las prioridades, en primer lugar no es ya un enemigo externo la principal amenaza y en segundo lugar, la 'guerra contra el terrorismo global' pasa a una segunda prioridad en la agenda del gobierno Obama.

Segundo, es clara la tendencia a un abandono del comportamiento unilateral y prepotente que caracterizó la anterior administración y anuncia volver a una lógica de acción multilateral; el vicepresidente Joe Biden, en la reciente Conferencia de Seguridad de Munich, a juicio de analistas internacionales, ha sepultado la era del unilateralismo de Bush y ha introducido las líneas básicas de la política exterior que pretende desarrollar la administración Obama: "Vengo a Europa representando una nueva administración determinada a marcar un nuevo tono en las relaciones de Estados Unidos con el mundo. Queremos escuchar, pedir consejo. Mantendremos un decente respeto por la opinión ajena. América necesita al mundo, así como el mundo necesita América? Actuaremos de manera bipartisana cada vez que podamos y si lo hacemos solos será porque no quede otro remedio. América quiere hacer más. Es la buena noticia. Pero hay otra. Pediremos más". Esto, por supuesto, fue de buen recibo en los países de la Unión Europea -especialmente de la denigrada 'vieja Europa', como la llamó el tristemente célebre secretario de Defensa de Bush-.

Pero adicionalmente, planteó el vicepresidente Biden un nuevo tipo de relación con Rusia, con mayor énfasis en acuerdos -incluida la posibilidad de acuerdos de limitación del arsenal nuclear- y no la política un poco pendenciera de los neocons de Bush de ampliación de la Otan hasta las fronteras rusas y el establecimiento allí del escudo antimisiles -aparentemente contra Irán pero percibido por los rusos contra ellos- en Polonia y la República Checa. Esto igualmente trajo respuestas amistosas de la dirigencia rusa, como el ofrecimiento de apoyo para el abastecimiento de las tropas norteamericanas y de la Otan en Afganistán.

Tercero, como lo han señalado varios analistas, el abandono de esa especie de mirada teológica que dividía el mundo entre los malos -el llamado eje del mal-, y los buenos -nuestros amigos- y entrar a valorar, como ha sido tradicional, los intereses como prioridad de la política exterior de la hiperpotencia.

No hay duda, comienzan a vislumbrarse los ejes de una nueva política exterior y de seguridad con más multilateralismo, menos ideologización y más pragmatismo y el reconocimiento de un escenario global más complejo donde no es clara la existencia un poder único de tipo hegemónico.

*Profesor Universidad Nacional