Cambiar mensajes y educar son clave
La ejecutiva de Facebook, Sheryl Sandberg, quiere erradicar la palabra "mandona" (bossy, en inglés) del vocabulario. Dice que cuando un hombre es asertivo lo llaman líder, a la mujer la califican de fría y calculadora. Sandberg cree que, implícito, hay un mensaje: "No levantes tu mano o hables alto". No resulta popular.
Lo vivió en primera persona. Cuando era pequeña decidió ser la vicepresidenta de la clase y el profesor le recomendó a su amiga que no siguiera su ejemplo, porque "a nadie le gusta una chica mandona", le dijo a The Wall Street Journal.
Esta campaña, a la que se ha unido Beyonce, no es la única que quiere que los mensajes cambien desde la infancia. También está Girl Rising, que tiene como principal protagonista a Malala Yousafzai, la pequeña paquistaní de 16 años, que desafió al régimen talibán para asistir a la escuela y recibió un tiro en su cabeza. Hoy, recuperada, es un símbolo de la necesidad de cambiar esta historia que se repite en decenas de países, donde las niñas no estudian porque deben trabajar o cuidar a sus hermanos pequeños.
Girl Rising es, además, de una película, una iniciativa que quiere asegurar la igualdad de género desde el currículo. Según la Unicef, de un total de 101 millones de niños y niñas sin escolarizar, más de la mitad son niñas.
"La educación y la tecnología se convierten en piezas fundamentales para brindar a la población femenina igualdad de condiciones para acceder al mundo laboral", dice Jaime Estrada, director de Asuntos Corporativos de Intel para Latinoamérica.
Esta compañía tiene una iniciativa denominada She Will Connect (Ella se conectará), que se enfoca en ampliar la alfabetización digital para la comunidad femenina en los países en vía de desarrollo.
El programa inició en África donde aspira a conectar a 5 millones de mujeres jóvenes y se amplió a otros países, entre ellos Colombia.