Casi insólito, un Jesuita en la silla de Pedro
Cuando Bergoglio se hizo obispo en su natal Argentina pasó de la comunidad jesuita a formar parte del clero diocesano.
Además de lo sorpresivo de la elección del primer Papa latinoamericano, otro de los asuntos que causó asombro fue el hecho de que sea el primer jesuita en ocupar ese cargo.
Y es que el hecho de ser miembro de la Compañía de Jesús es particular por cuanto no es "común" tener un Romano Pontífice de alguna de las varias comunidades que tiene la Iglesia Católica, a pesar de que hayan existido papas franciscanos, benedictinos o dominicos.
Para entender por qué es "extraño", como lo catalogó el doctor en Derecho Canónico y profesor de la Universidad de La Sabana Hernán Olano, es necesario conocer un poco de la organización interna de la Iglesia.
"En la Iglesia tenemos la posibilidad de ejercer el ministerio de distintas maneras. Uno se llama el clero diocesano, que depende directamente de los obispos y se forman en los seminarios tradicionales; y otra manera es ser clero religioso, entre los que figuran los jesuitas. Los religiosos son distinguidos por vivir en comunidad y eligen un voto religioso: pobreza, obediencia o castidad. En cambio el clero diocesano se supone que debe cumplirlas todas", indicó el padre Hernán Cardona, director de Postgrados en Teología de la UPB.
Precisamente, el Papa Francisco, cuando aún se llamaba Jorge Mario Bergoglio, ungió como jesuita en su natal Argentina y siguió los dictámenes del fundador de su comunidad San Ignacio de Loyola.
"Se trata de una comunidad religiosa al servicio de la evangelización en la Iglesia Católica. Nosotros tenemos un voto especial de obediencia al Papa. Nuestro servicio a la Iglesia es fundamentalmente en el campo de la educación, el trabajo social, en la investigación y la ciencia", señaló el rector del colegio San Ignacio, en Medellín, padre Horacio Arango.
Sin embargo, el asunto no termina ahí, y como agregó el padre Cardona, cuando el hoy Papa Francisco fue nombrado obispo de Buenos Aires, pasó de depender de la comunidad jesuita a hacerlo de la Arquidiócesis.
"Según el Código de Derecho Canónico, a pesar de que tienen un referente de su comunidad, pasó a prestar un servicio a la Iglesia, es decir, que ya no tiene un vínculo directo a nivel administrativo ni de gobierno con los jesuitas. La manutención, su salud, pasa a ser de la Diócesis", agregó.
No implica que no pueda pedir ayuda de los jesuitas, sino que como dicen los expertos "ya es pastor universal" y puede pedir ayuda, independiente de alguien que sea o no de una de estas comunidades religiosas.