Centro de Bangkok se prepara para el agua
Numerosos habitantes de Bangkok reforzaron ayer las medidas para proteger el centro de su ciudad, ante el riesgo de que sus apreciados tesoros arquitectónicos sean afectados por las inundaciones que han causado la muerte de al menos 320 personas en Tailandia.
Ante la amenaza latente de ver también anegadas las avenidas de la capital tailandesa bordeadas por rascacielos, la población fortaleció ayer los muros de protección levantados con sacos de arena en torno a los canales de la ciudad y frente a casas y comercios.
Muchos pobladores de Bangkok se preparan para lo peor, debido a que el Gobierno lleva una semana con mensajes confusos que no responden al temor de que la capital sucumba a las peores inundaciones de Tailandia en medio siglo.
"El agua está llegando, es inevitable", consideró Oraphin Jungkasemsuk, empleado bancario de 40 años. La pared exterior de la institución es protegida por un dique de sacos de arena con dos metros de altura que está cubierto con plástico.
La temporada de monzones se prolongó en una amplia zona de Asia este año y ha dejado al menos 745 muertos, una cuarta parte de niños, en Tailandia, Camboya, Vietnam, Laos y las Filipinas, según las Naciones Unidas.
El gobierno tailandés informó que al menos 320 de esas muertes han ocurrido en su territorio.
La primera ministra, Yingluck Shinawatra, reconoció que la crisis ha desbordado a su incipiente gobierno.
La gobernante anunció ayer que las autoridades realizarían una apertura controlada de compuertas para reducir el riesgo en Bangkok. La intención es que las enormes inundaciones se desplacen hacia el mar, pero la medida tiene el riesgo de que surjan torrentes que vayan hacia los canales ya anegados.
La crisis aumenta y, al mismo tiempo, arrecian las criticas contra la primera ministra por su gestión y la lenta respuesta al desastre que, en términos económicos, costará al país al menos 3.000 millones de dólares. La cifra se disparará si las inundaciones alcanzan Bangkok, que aporta el 41 por ciento del total del Producto Interior Bruto.
La oposición, liderada por el Partido Demócrata, ha instado al Gobierno a que declare el estado de emergencia para permitir que las fuerzas de seguridad controlen a los grupos de damnificados que acampan en las vías o destruyen diques a fin desaguar sus aldeas.