Histórico

Gustavo Cerati y su larga canción de adiós

Sus fanáticos recuerdan el último concierto del artista en la capital antioqueña. Falleció ayer a sus 55 años.

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04 de septiembre de 2014

El martes 11 de mayo de 2010, en el centro de espectáculos La Macarena se escucharon las últimas tonadas que Gustavo Cerati le regalaría a Medellín.

A los afortunados que corearon con él sus canciones no se les pasó nunca por la cabeza que sería la última vez que podrían ver a su artista allá arriba en la tarima haciendo lo que sabía hacer: cantar y tocar la guitarra.

Esa noche el argentino, recordado por ser la voz de Soda Stereo (tal vez la banda de rock latina más famosa del planeta) dio un espectáculo de la misma calidad a la que ya tenía acostumbrados a sus fanáticos.

"Una puesta en escena y un contenido musical impecable es lo que disfrutamos de ese concierto. Solo una baranda me separaba del escenario y cuando interpretó Vivo, fue para mí el mejor momento, fue como un trance", explica Federico Gómez, vocalista de la agrupación musical Volátil y quien tuvo la oportunidad de ver a Cerati en la capital de Antioquia.

Una fuerza natural
El concierto estuvo dividido en dos momentos. En la primera parte el artista porteño, que para ese entonces contaba con 50 años, dio vía libre a la interpretación del que era su último trabajo como solista: Fuerza Natural, aunque también les dio espacio a clásicos de su época en Soda Stereo.

Con guitarra en mano salieron de su boca las letras de Dejá vu, Fuerza natural y de Cactus, esta última una canción que dejó su marca en Hugo Vásquez.

"Muchas de las canciones de esa noche fueron eléctricas, fuertes. Pero Cactus me pareció muy íntima y por eso la recuerdo siempre", dice el diseñador gráfico, quien tuvo la oportunidad de estar con su novia y varios de sus familiares en la que sería, sin saberlo, la despedida de Cerati.

Sus clásicos
Cerca del final del concierto, Gustavo cambió de indumentaria. De la oscuridad pasó a la luz y así como cantó vestido de negro en su primera parte, en esta ocasión el blanco le acompañó en su indumentaria.

"Vivo me gustó demasiado. Recuerdo que inició con unos toques del inicio de una canción de Led Zeppelin y luego soltó su música. Fue una interpretación Brutal", asegura Sara Muñoz, fanática de la música del cantautor que dejó de existir ayer a los 55 años luego de pasar sus últimos cuatro en coma.

Quienes alzaron sus manos y cantaron aquellas melodías salidas del alma de Cerati, esa noche de martes, concuerdan en que ese momento el artista estuvo muy conectado con todo lo que había su alrededor.

"Lo vi conectado con la música, con la gente, con sus músicos. Sentí a un hombre en fusión con todo. Fue fiel a su historia, a su carrera y ese ultimo concierto me encantó que tocara de todo un poco, del Amor Amarilllo, de Bocanada, del Siempre es hoy. Sentí a un artista más entregado que interactuó más con la gente y con una banda maravillosa, excelentes sus músicos también", agrega la música y cantante Catalina Arango, presenta aquella noche.
Esa noche, para fanáticos como Federico Gómez, Cerati demostró cómo había dejado atrás ese pasado glorioso con Soda Stereo y mostraba el presente glorioso como solista.

Ya sus clásicos no eran Persiana americana, De música ligera o Cuando pase el temblor. Estas tonadas daban paso a temas como Cosas imposibles y Te llevo para que me lleves, sonidos que siempre llevarán el apellido Cerati.

"Su legado es difícilmente superable. En él confluían mundos reales e imaginados. Un intelecto feroz. Un guitarrista, vocalista y compositor que nunca nos remitió a nadie. Pionero y adelantado a su tiempo", concluye Javier Rodríguez, experto en música.