Chocó, a 15 km por hora
Chocó es un departamento que ocupa el último lugar en materia de infraestructura vial pavimentada; y su capital, Quibdó, separada de la capital de nuestro departamento por tan sólo 225 kilómetros, aún continúa lejana. Es hora de acabar con el abandono de esa región.
El estado de transitabilidad que presentan algunas vías del país no corresponde a la clasificación con la que se identifican en los mapas del país.
Calificar, por ejemplo, la vía a Quibdó como una carretera es una ofensa a la ingeniería, por decir lo menos, y un engaño para los incautos; una vergüenza para el país que sólo merece el calificativo de trocha. Basta recorrerla o escuchar las versiones de quienes deben encarar con frecuencia la terrible odisea del viaje u observar por internet los videos grabados por alguno de los usuarios que cubren el trayecto a Medellín.
Chocó es un departamento que ocupa el último lugar en materia de infraestructura vial pavimentada; y su capital, Quibdó, separada de la capital de nuestro departamento por tan sólo 225 kilómetros, aún continúa lejana.
Cubrir ese camino demanda entre 10 y 15 horas de viaje.
Quibdó es la única capital a la que no se puede llegar por vía pavimentada y no es gratuito el último registro de tránsito de 2007, de apenas 300 vehículos diarios y que poco ha debido crecer porque corresponde a un destino incierto e inseguro.
A poco más de dos años del accidente que cobró la vida de 43 personas, oportunidad que el Gobierno aprovechó y prometió, tras la adjudicación de un contrato por valor de $122.752 millones, pavimentar los 97 kilómetros de vía entre La Mansa y Quibdó antes del 2015, promesa que no parece se vaya a cumplir, al considerar que transcurrido el 50% del plazo, apenas se han pavimentado cerca de 10 Kilómetros desde Quibdó a Tutunendo y los recursos disponibles sólo alcanzarán para pavimentar otros 32 kilómetros.
Es la historia calcada de otras tantas carreteras del país que se repite y la vía al Chocó será otra más de la lista interminable, cuyo avance está bien lejos de ejecutarse a la velocidad que exige el progreso y el desarrollo.
Chocó merece mejor atención y no puede continuar siendo la tierra del olvido, desestimando sus riquezas hídricas y sus recursos naturales; un territorio en donde están dadas todas las condiciones esenciales para mejorar la calidad de vida de su población. Chocó no puede continuar dependiendo exclusivamente de su frágil economía: de la minería que muy poco le aporta al crecimiento económico y al bienestar social y de la explotación forestal, materia prima a la que no se le agrega ningún valor y cuya explotación representa una amenaza para los ecosistemas.
Este departamento presenta uno de los desarrollos industriales más bajos del país y la precariedad de su red vial ha obligado a utilizar sus ríos como únicos medios de comunicación. Los 350 kilómetros de costas sobre el litoral Pacífico son un potencial que daría para construir puertos pivotes (hub) o de transferencia modal, puertos de aguas profundas en sitios que están ya bien identificados y que, mediante modernas conexiones viales y férreas con los centros de producción y consumo, serían los proyectos de integración regional que catapultarían las economías de sus vecinos y de Antioquia como su aliado natural.