Ciberguerras
"Al distinguir las ventajas de las armas de los guerreros, descubrimos que, cualquiera que sea el arma, existe un momento y una situación en la que ésta es apropiada". Del libro de 1643 "Los cinco anillos" de 1643 del duelista, samurái y maestro Miyamoto Musashi.
La actividad guerrera siempre ha tenido patrones universales que superan las barreras del tiempo y se adaptan al entorno y a las herramientas del momento. Herramientas o armas de las que se espera obtener su mayor eficacia a través de la táctica, la cual no descarta la utilidad de ninguna de ellas, así sea el martillo milenario o el ordenador de última generación. Como decía Musashi: "El pensamiento pragmático es esencial".
No muy destacado por los medios de comunicación fue el anuncio hace unos días del Pentágono que clasificó a los ataques cibernéticos como "actos de guerra", lo que implicaría que EE.UU. podría aplicar al ciberespacio las leyes de los conflictos armados e incluso podría responder a dichos actos con la fuerza militar tradicional.
Las ciberguerras no son especulaciones de la ciencia ficción, sino una realidad de la cual seguramente desconocemos muchos episodios, pero se sabe de ciberataques como en la guerra de Kosovo en 1999, cuando un "batallón de hackers" al parecer pudo afectar a computadores de la OTAN y hasta del portaviones Nimitz. En 2003 Taiwán culpó a China de un supuesto ataque a la infraestructura de la Bolsa, de la red hospitalaria y del sistema del control de tráfico. Estonia culpó en 2007 a los servicios secretos rusos de un feroz ciberataque a instituciones gubernamentales y privadas, supuestamente como retaliación del gobierno ruso por la negativa de Estonia a la construcción por sus aguas de un sistema de transporte submarino de hidrocarburos con destino a Alemania, gerenciado por el viejo amigo de Putin, el excanciller alemán Schröder.
La experiencia rusa en estos temas no permite descartar la denuncia de Georgia de ciberataques perpetrados durante la invasión rusa a la región de Osetia del Sur en la guerra de 2008, y no es una especulación el ataque que sufrieron los sistemas de centrifugadoras del programa iraní de enriquecimiento de uranio por parte del servicio secreto israelí, con el virus denominado Stuxnet, que pudiese atrasar el plan iraní de tener suficiente material radiactivo para armar su programa de misiles. Hace pocos días el Consejo de Ministros de Corea del Sur aprobó el reforzamiento de los niveles de seguridad cibernética por posibles ciberamenazas desde Corea del Norte. En las recientes elecciones en la Isla de Borneo en el estado de Sarawak, Malasia, hubo denuncias de ataques y negación a los sitios web de la oposición a la coalición gobernante.
Pero es China quien al parecer está últimamente más activa en este campo, o al menos está siendo descubierta, pues en los últimos meses se ha visto acusada de ciberataques, que el gobierno niega con razón o sin ella. En enero las autoridades de Canadá denunciaron un ciberataque, al parecer proveniente desde China, al sistema de contraseñas de su Ministerio de Finanzas. Hace meses se denunció en la prensa de EE.UU. que China había desviado por un tiempo corto el flujo de información de internet por alguno de sus servidores y luego lo había regresado a los canales normales. Tal vez fue un ejercicio más de prueba y de comprobación del nivel de seguridad y respuesta del sistema que poder hacer algo con la información, pero es una señal inquietante de la posible capacidad que se está desarrollando desde China.
*Centro de Pensamiento Estratégico-EAFIT