Histórico

Cita con el amor se sacrificó en Miramar

LAS CINCO VÍCTIMAS de la masacre ocurrida en la madrugada del domingo fueron sepultadas ayer en ceremonias individuales. El Alcalde y el comandante de la Policía dialogaron con los vecinos para darles confianza. Habrá aumento de la fuerza pública.

20 de septiembre de 2010

Una mañana nada tranquila y llena de dolor vivió ayer el barrio Miramar tras los hechos violentos que cobraron la vida de cinco de sus vecinos.

El silencio que se entronizaba en las calles por la tristeza y por el temor que produce una masacre como la ocurrida en la madrugada del domingo se vio interrumpido por las sirenas de la Policía y el amplio dispositivo de seguridad, con el que llegó el alcalde de Medellín, Alonso Salazar, y el comandante de la Policía, coronel Luis Eduardo Martínez, para conocer de primera mano las consecuencias del ataque.

El secretario de Gobierno, Juan Felipe Palau, aseguró que se ha dispuesto de un importante número de integrantes de la Policía para evitar posibles repeticiones de estos hechos y para recoger información que permita la captura y judicialización de los responsables de la masacre.

Mientras las autoridades recorrían el sector, en la iglesia Los 12 Apóstoles amigos y familiares le daban el último adiós a Manuel Guillermo Valencia, un guarnecedor, que recién había llegado de pagar servicio en la Marina, y que según la gente que lo conocía, aunque loco como todo joven, nunca se supo que tuviera enredos con bandas.

"Era trabajador, le gustaba la rumba, el fútbol y muy hincha de Nacional", así lo describió una vecina a la salida del templo, antes de trasladar el cuerpo al cementerio La Candelaria, la última morada de Manuel.

Ella y otra amiga se unieron a la caravana que los llevaría hasta el camposanto, no sin antes mostrar su preocupación por la situación que están viviendo en el barrio y que con los hechos del domingo se agravaron aún más. "Esto no se sabe en qué irá a parar, pero no se presagia nada bueno".

Historias cortadas a bala
En otro sitio, la sala de velación Villanueva, las caras de los acompañantes de otras tres víctimas solo reflejaban desazón y tristeza, en especial de los familiares de Cruz Elena Agudelo, una madre que murió con la ilusión de conocer a su nieto.

Fue precisamente el padre del bebé que nacerá el que la invitó a celebrar el Día del Amor y la Amistad, en el Punto Cervecero La Curva de Miramar, a donde también llegaron los asesinos, pero a acabar con la alegría que compartían más de un centenar de personas.

También se comentaba como una triste paradoja de la vida la suerte de los otros dos menores de 16 años, que estaban unidos sentimentalmente, y que perdieron la vida el Día de los enamorados. "Allá en el cementerio van a continuar su amor", dijo una vecina muy acongojada.

Palau dijo que se trató de una acción irresponsable e indiscriminada contra un grupo de personas que celebraban la amistad. "Esta zona venía con unos buenos controles en el nivel de violencia homicida. Veníamos muy tranquilos".

Resaltó como frente a estos hechos luctuosos, que provocan unos pocos, hay una gigantesca movilización de las autoridades, de empresarios, de líderes sociales en el Día Mundial de la Paz.

Invitó a participar hoy de los diversos eventos, entre ellos un partido de fútbol en Granizal y el concierto en la comuna 13 que promueven los grupos Élite y Son Batá, apoyados por Juanes.