Ciudadanos de 13 naciones murieron en el hecho
Entre las víctimas figuran varias autoridades mundiales de la lucha contra el sida que se dirigían a una conferencia. Fueron recuperados 181 cuerpos de las víctimas.
Hasta anoche habían sido rescatados de entre las cenizas y hierros retorcidos en que quedó reducido el Boeing 181 cuerpos. El avión cayó en un campo de girasoles, en una área de dos pequeños pueblos ucranianos. Los rebeldes prorrusos, que dominan la zona, dijeron haber recuperado la mayoría de las cajas negras, lo que tiene serias implicaciones para la investigación.
En una rueda de prensa en Kuala Lumpur, la compañía Malasia Airline actualizó su recuento de nacionalidades de los pasajeros, señalando que en el avión viajaban 173 holandeses, 24 malasios, 27 australianos, 9 británicos, 4 alemanes, 4 belgas, 3 filipinos, un canadiense y un neozelandés.
Entre los pasajeros viajaban un contingente de unos 100 investigadores, muchos de ellos autoridades mundiales contra el sida, que se dirigía a una conferencia internacional sobre el tema en Melbourne, Australia. En el grupo iba, Joep Lange, autoridad mundial de la lucha contra el sida, quien investigó la enfermedad por más de 30 años.
"La salud mundial y la respuesta al sida han perdido a uno de sus grandes líderes. Joep Lange era uno de los investigadores del sida más creativos, un humanista y un organizador incansable, dedicado a sus pacientes y a combatir el sida en los países más pobres", aseguró desde Londres a Reuters Peter Piot, director del London School of Hygiene & Tropical Medicine y ex director ejecutivo del programa de lucha contra el sida de la ONU.
"Joep tenía un compromiso absoluto con el tratamiento y cuidado del VIH y en Asia y África. La alegría de colaborar con Joep era que siempre aportaba un punto de vista nuevo, una visión única de las cosas, y nunca aceptó que algo era imposible de lograr", dijo por su parte David Cooper, profesor del Instituto Kirbyen la Universidad de Nueva Gales del Sur, que trabajó estrechamente con Lange.