Histórico

Colombia en el Consejo de Seguridad

La Asamblea General de Naciones Unidas elige hoy a sus nuevos 10 miembros no permanentes y Colombia tiene asegurado un cupo en representación de América Latina y el Caribe. Una designación que reconoce el liderazgo del país y una oportunidad histórica para considerar en la ONU los grandes males que afectan al hemisferio, en especial el narcotráfico y el terrorismo.

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11 de octubre de 2010

La Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) tiene para Colombia, hoy, un significado especial, pues representa el regreso de nuestro país al selecto grupo de 15 naciones que integran el Consejo de Seguridad de ese importante organismo. Es, de paso, un reconocimiento al liderazgo asumido por Colombia en la región latinoamericana y el Caribe en los últimos años.

Después de cuatro años de haber presentado su candidatura a tan importante instancia de deliberación mundial, el Gobierno de Juan Manuel Santos recibe los frutos de una intensa tarea diplomática adelantada desde la pasada Administración Uribe. Los no menos de 140 votos (de 128 necesarios) con que Colombia cuenta para ser elegido hoy como miembro no permanente del Consejo de Seguridad es, sin duda, una labor de filigrana política que hay que reconocerle a la embajadora ante la ONU, Claudia Blum.

La candidatura de Colombia no estuvo exenta de desavenencias con algunos de nuestros vecinos, en especial por los intereses del bloque de países del Alba, donde Bolivia fue y sigue siendo crítico del gobierno colombiano, pero perdió ínfulas dadas las buenas relaciones que ahora marcan la agenda Bogotá-Caracas-Quito, en las que el Presidente Santos ha marcado su estilo de diálogo franco y directo, con muy buenos resultados.

Aunque nuestro país ya ha estado varias veces en el Consejo de Seguridad de la ONU, el momento histórico de la región y del mundo hace más protagónico el papel de Colombia en ese organismo. De hecho, el propio Presidente Santos había expresado ante el pleno de la ONU, en septiembre pasado, que Colombia ofrecía toda su experiencia, no exenta de dolor y muerte, en la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, así como el liderazgo en el respeto por la democracia y los derechos humanos.

Y es que dentro de la amplia agenda multilateral de la ONU, sin duda el tema de las drogas centrará los mayores esfuerzos de Colombia dentro del Consejo de Seguridad. La petición del Gobierno Santos de hacer de la lucha contra el narcotráfico una política global es un llamado de alerta a la comunidad internacional sobre la necesidad de ser coherentes en la lucha contra este flagelo y sus delitos conexos.

No puede ser, y Colombia ya fijó su posición al respecto, que mientras muchos países invierten cuantiosos recursos y cientos de sus mejores hombres pierden sus vidas combatiendo a los carteles de la droga, algunos gobiernos sigan legalizando la producción y consumo de estupefacientes, ligados históricamente a la violencia y el terrorismo.

El hecho de que Colombia remplace a México en el Consejo de Seguridad no puede ser una casualidad. Nuestro país conoce como pocos los estragos del narcotráfico y su presencia en este organismo será fundamental para que la región, más temprano que tarde, despierte de esta pesadilla y pueda comprobar que llegó la hora de América Latina.