Histórico

Combos asedian el Noroccidente

EN CASTILLA Y el Doce de Octubre se recrudecieron los enfrentamientos entre las bandas. La comunidad vive entre la zozobra.

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20 de agosto de 2011

Con el primer disparo, Jonathan solo atinó a tirarse debajo de una mesa en la que minutos antes sostenía un par de empanadas y una gaseosa que se derramó entera sobre su camisa colegial. Le manchó la tela blanca, justo desde el hombro hasta el costado, por lo que pensó que uno de los proyectiles disparados desde la otra acera se había alojado en su cuerpo.

No hizo ruido, pues intuyó que de moverse, el hombre moreno, de camisa amarilla (eso cree por la confusión) le apuntaría con el arma y terminaría rematándolo. Se dio cuenta de que estaba vivo cuando al alejarse la motocicleta pudo salir y descubrir a la vez que no estaba herido; vio las gotas rojizas del refresco caer desde la mesa y perderse en un sifón del local de comidas.

El resto fue confusión. La carrera 70, vacía segundos antes por la balacera, volvió a poblarse lentamente y la cotidianidad, junto a la curiosidad, se tomaron la aturdida calle por la que se ven a los buses transitar raudos, a las abuelas que van a misa de 11:00 de la mañana y a las madres que llevan a sus pequeños a las escuelas.

"Un integrante de 'los Mondongueros' disparó contra un grupo de muchachos, dizque por pertenecer a 'los Machacos'", fueron los susurros de los curiosos después del susto, pero luego todo volvió a la tensa calma.

"El man ni se bajó de la moto. De un momento a otro saco ese 'fierro' y comenzó a voliar fruta (bala) a todo lo que se moviera. Yo digo que fue por asustarnos, porque no se bajó a ninguno", recuerda Jonathan.

Lo cierto es que ese tipo de episodios en esa vía que se ha convertido en una frontera invisible, se han vuelto comunes en Castilla, "más no paisaje", como afirman sus residentes.

"A veces estamos tranquilos, pero comienzan a pasar las motos de arriba a abajo, y entonces uno se timbra (asusta)", dice una de las vendedoras de un local.

Carlos Arcila, coordinador de la Mesa de Derechos Humanos de la Comuna 6, explica que reciben quejas de los habitantes de las comunas 5 (Castilla) y 6 (Doce de Octubre) "porque salen disparando a diestra y siniestra, entonces hay tensión, delirios de persecución, límites a la movilidad, la estigmatización de algunos que viven en un sector y pasan a otro y les caen del otro barrio porque dicen que son los enemigos, así no hagan parte del conflicto".

Sí hay fronteras invisibles
Carlos* es un estudiante de uno de los colegios de Castilla. Él afirma que "tuve un compañero que dejó de ir a estudiar porque le mandaron decir que si lo volvían a ver por ahí lo asesinaban, estaba en grado once".

Uno de sus compañeros, a quien llamaremos Javier por seguridad, explica que lo más difícil "es cuando nos mandan a hacer trabajos en grupo, porque hay zonas muy calientes por las que no se puede pasar. Por ejemplo yo no paso de la calle 97 con la 75. Máximo hasta la 97, más allá no voy".

Esas fronteras invisibles han sido impuestas por los combos que se disputan ese territorio, o como lo asegura el general Yesid Vásquez, comandante de la Policía Metropolitana, "es la determinación de los grupos al mando de alias 'Sebastián', de aniquilar definitivamente todo lo que tenga que ver con alias 'Valenciano'".

Según Vázquez, "eso ha generado que unos y otros sostengan ahí una guerra frontal que para muchos habitantes ha sido funesta por que hay balas perdidas, riesgo de enfrentamientos y han resultados heridas personas que no tienen nada que ver con este conflicto, en especial menores de edad".

Para Arcila, estas agresiones entre combos delincuenciales pueden generar una deserción estudiantil como la que se vivió en años anteriores. Dice Arcila que "vemos cuatro colegios en riesgo, el Alfredo Cock, La Esperanza, el Casd y el San Martín de Porres. Esto se tiende a agudizar porque estos grupos están en una disputa muy fuerte".

EL COLOMBIANO intentó contactar a los rectores de estos colegios pero ninguno quiso entregar declaraciones, aduciendo que por directriz de la Secretaría de Educación de Medellín, solo esa entidad podría hablar.

Ante la inquietud de una posible deserción, el secretario de Educación, Felipe Andrés Gil, manifestó que no se ha presentado deserción ni cancelación de matrícula en Castilla.

"Lo que ha pasado es que por algunas dificultades de orden público, algunos padres de familia han dejado de enviar a sus hijos a estudiar uno o dos días. Por ejemplo hoy no vienen unos niños, pero vienen el lunes, ha sido un tema más coyuntural", explica Gil

La Secretaría de Educación no tiene cifras consolidadas de menores que han tenido que abandonar sus instituciones educativas debido al enfrentamiento entre bandas y combos.

Con respecto a las fronteras invisibles, en diversas ocasiones el general Vázquez ha señalado que estos límites imaginarios son solo para los que integran estos grupos armados, versión apoyada por el secretario de Gobierno de Medellín, Juan Felipe Palau.

"Una persona en la ciudad, que se dedica a su trabajo, a su estudio y con un buen comportamiento no tiene porqué tener temor diferente al que puede suceder en una ciudad moderna donde se encuentran estos delincuentes", expresa Palau.

Pero estas dos teorías son debatidas por el personero de Medellín, Jairo Herrán Vargas quien afirma que en ese despacho han recibido denuncias en algunas declaraciones de desplazamiento, de que las familias han tenido que irse por amenazas a sus hijos porque estudian en colegios ubicados en sitios diferentes a donde residen.

"Los estudiantes en reiteradas ocasiones eran agredidos por los integrantes de los combos delincuenciales al tener que pasar por calles que eran fronteras y que son controladas por algunos combos. Muchos de ellos han recibido intimidaciones e incluso han tenido que abandonar las instituciones educativas", asegura Herrán.

Sufre hasta el comercio
Las "vacunas" cobradas por los combos que delinquen en Castilla y el Doce de Octubre a los negocios llevó a que más de uno de los dueños cerrara o se "quebrara".

Así lo cuenta José*, un carnicero a quien las cuotas de 80.000 pesos o en su defecto, ese mismo valor en carne cada dos días, lo hizo cerrar, e incluso, irse del Doce de Octubre.

"Ellos llegaban y querían que uno les diera la mejor carnita. Si uno se niega, comenzaban los atracos, o incluso las amenazas. Yo me fui", cuenta José.

Arcila, de la Mesa de Derechos Humanos, explica que los continuos enfrentamientos y las vacunas hizo que en "toda la carrera 80 se cayera el comercio".

"Se ha agudizado el control económico. Siguen las extorsiones al comercio, maquinitas, el transporte y algunas viviendas", dice Arcila.

Palau, señala que "lo que estamos viviendo es el coletazo de los enfrentamientos de esas dos facciones de "Sebastián" y "Valenciano" que han venido presentando situaciones dañinas en las últimas semanas".

Extorsión al transporte
Los conductores de las rutas de buses afectadas denunciaron que los integrantes de los combos volvieron a amedrentarlos si no pagaban.

"A uno de los muchachos le pidieron la cuota y él dijo que no estaba enterado. Ellos le dijeron que era mejor que pagara para evitar más muertos", dice uno de los conductores.

Pero ante el temor de represalias, los mismos transportadores cambiaron la ruta y ahora se desplazan por otras calles, en las que según habitantes de Castilla "no les hacen daño porque transitan por donde sí pagan".

Palau, explica que después del paro del transporte, el 22 de julio, por el asesinato de Duván de Jesús Botero quien supuestamente se negó a pagar una vacuna, se dio libertad de rutas "para facilitar que de todas maneras se haga el servicio y tengamos una normalidad. En ese sentido, la Secretaría de Tránsito esta evaluando con mucho cuidado el que haber variado mucho las rutas no afecte a la comunidad".

Sin embargo, los afectados manifiestan que deben exponerse al pasar fronteras territoriales para tomar un bus que los lleve a sus lugares de origen o de trabajo.

Hay que buscar soluciones
Datos de Medicina Legal señalan que entre enero y julio de 2011 en las comunas 5 y 6 se han presentado 142 homicidios.

Palau asegura que parte de la solución a esta problemática es mostrarles a los jóvenes "que tenemos programas como Fuerza Joven, Guías Ciudadanos. Sí hay oportunidades de cupos educativos, de canchas sintéticas, de bibliotecas y de estudio. No tiene sentido seguir como esclavos de estos grupos delincuenciales".

El general Vázquez explica que "vamos a hacer presencia allá, vamos a fortalecer planes específicos. Ojalá nos pudieran apoyar con más hombres para hacer una presencia mucho más permanente para neutralizar cualquier riesgo en la vida de personas ajenas al conflicto".

Vásquez dice que no es fácil "decirle a Castilla que no va a haber más muertos porque por los enfrentamientos ahí va haber más muertos de los que pensamos".

Sin embargo, señala que "hay que combatir con inteligencia de la Policía, con Policía Judicial, con la ayuda de la Fiscalía, con programas sociales de la Administración, con la colaboración de la comunidad denunciando. Hay que concentrarle esfuerzos porque se concentró esa guerra de esos combos".

Justo ayer, antes del cierre de este informe, en la carrera 72 con calle 98 se presentó un doble homicidio. Pero en Castilla no quieren más guerras. Eso dicen sus habitantes. Quieren vivir en paz y no tener que padecer el miedo que sintió Jhonatan, cuando por una balacera se escondió debajo de una mesa y como dice él, "le vi la cara a la misma muerte".

*nombres Cambiados Por Seguridad.