Con Andrés, las mascotas tienen un guardián a la distancia
Fernando escuchó los agónicos latidos y se acercó. Pero al ver que el perro estaba herido y retorciéndose de dolor, le disparó y así terminó su tortura.
Cuando vio esta escena de La Virgen de los sicarios, Andrés Restrepo Otálvaro pensó: “Yo también haría lo mismo”.
Lo que para muchos es un acto frío e indolente, para otros es la reacción de quien siente un amor tan grande por los animales que, si está seguro de que su mal es irremediable, prefiere que descansen en paz a que sigan sufriendo en la antesala de la muerte.
Desde niño, cuando sus papás lo llevaban a la finca de Santa Elena, Andrés se encariñó con los animales.
Su abuelo era perrero y, mientras los consentía, el nieto aprendía y también se divertía con las mascotas.
Estudió Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos, de España, y en este país conoció el trabajo de Melisa Tuya, una animalista que, en 2004, publicó el blog En busca de una segunda oportunidad, en el periódico 20 Minutos.
Este espacio de adopción de mascotas lo inspiró para difundir su causa y en mayo de 2011, aprovechando una estadía de seis meses en Medellín, abrió en EL COLOMBIANO el blog Dame tu pata.
“No compre mascota, adopte”, es la frase bandera con la que trabaja para que su espacio interactivo sea la primera opción para quien quiera un animalito. Además, es la plataforma que congrega casos de organizaciones animalistas de la ciudad.
Entre perros y gatos fueron 11 los seres despreciados que consiguieron nuevos “papás” en estos cinco meses de funcionamiento del blog.
Andrés anhela que el público de su bitácora no sea solo la comunidad animalista, sino que muchos lectores “del común” la visiten y, aunque no adopten, se contagien de solidaridad y reaccionen con vehemencia cuando vean un perro o un gato abandonado.
Un trabajo duro el suyo porque, mientras estudia una maestría en Comunicación Política en Madrid, se entera de los casos, los averigua, pide fotos por Internet o por teléfono, escribe las historias y coopera para que todas tengan un final feliz.