Con arte, Laura protesta contra los abusos
LAURA MARTÍNEZ ES una estudiante de diseño de modas que propuso hacer una denuncia desde sus prendas sobre el maltrato infantil. Una diseñadora joven que persiste y sorprende.
Las historias están en pretérito. Aunque también pueden ser circunstanciales. De todas maneras para el vestido tuvo que hacer unos 200 calzoncitos (quien lo creyera), y a mano.
Y eso que todo está permeado por el mismo asunto. Hasta los zapatos tienen ilustraciones que remiten a cuentos de niños. Algunos de los cuellos, en un vestido evidentemente de grandes, son de bebés. Y hay bolsillos de jeans de adultos, en medio de esa impresión infantil. Y está la sensación de ropa interior, siempre.
La idea de Laura Martínez fue hacer una denuncia sobre el abuso infantil, pero "que no fuera literal". Quería hacerlo desde el arte y desde eso que sabe hacer, o que quiere hacer y que está aprendiendo: el diseño, las prendas, las telas, la investigación.
"Es muy importante denunciar las cosas que no hacen historia", dice ella. Decir que el abuso sexual es un tema fuerte, que hay que hablarlo, porque a veces es más fácil hacerse los sordos o reducirlo a noticias amarillistas. Y eso era lo que no quería.
Lo que cuenta en sus diseños son "historias que hablan justamente de hechos acontecidos en la infancia y que dejan secuela imborrable e imperecedera en el individuo, cuyas imágenes aparecen borrosas y cubiertas de neblina, como si provinieran de un universo onírico", escribió la diseñadora en la descripción del proyecto, quizá cuando todavía las telas no eran ni siquiera fantasmas de vestidos.
Laura quiere hablar de lo inadvertido, de eso que más allá de lo público, repercute en lo privado. De eso que es todo un problema, a grandes gritos.
Quizá por eso dentro de su investigación sobre el tema le echó una mirada a las obras de la artista colombiana Johanna Calle. Ella que se deja tocar por las historias amarillistas que se presentan en los noticieros, en la esquina de la casa. Ella que se aproxima a situaciones corrientes y que deja ver imágenes perturbadoras. La joven sólo eligió el tema en el que Johanna deja ver el abuso y el maltrato al que son sometidos miles de niños diariamente.
Y ya con el tema, y ya con el alma tocada, el resultado fueron seis looks en los que cada detalle habla: los calzoncitos pequeños, el jean al revés en una de las blusas, los botones, las ilustraciones, los zapatos y los cordones. Un juego de grandes y pequeños. De maldad e inocencia.
Porque mínimo hay que mirar que en esos dos bolsillos pequeños hay dos niños felices. Es que ellos, después de todo, también quieren soñar. Y también recuerdan, pese al dolor.
Ese mensaje
A los pequeños hay que mirarlos, es la conclusión. Por eso la frase que recogió Laura, buscando el concepto, de Antoine de Saint Exupery: "lo que veo no es más que una corteza. Lo más importante es lo invisible".
En la colección de Laura Martínez, quien es estudiante de diseño de modas de La Colegiatura, cursa sexto semestre y tiene 22 años, los niños quieren vivir y las prendas contar su historia.
Historias pretéritas , entonces, fue el nombre y el resultado. Y con la propuesta Laura se ganó un puesto en el desfile de La Colegiatura que se realizó en Colombiamoda y que para ella representa su tercera participación en la feria.
También la que la puso en la lista de los premios Cromos de la Moda, como una de las nominadas a ser la diseñadora revelación.
Y la que le está diciendo que va por buen camino y la puso a experimentar con las prendas comerciales.
Aunque todo eso puede ser lo de menos. Lo importante es el mensaje y lo que aprendió: que cuando hace las cosas más conscientemente, el resultado es más maduro y el mensaje resuena más. Y ahí está lo de más.