Con su revista, a Sara le sonó la flauta
ENAMORADA DE LA vida, esta joven flautista, comunicadora y empresaria se dedica a la información especializada de música, a promover nuevos talentos jóvenes, a formalizar la profesionalización de los músicos y a defender sus derechos.
Tiene la sensibilidad a flor de piel. Aún llora de emoción cuando escucha la calidad de los nuevos músicos y compositores colombianos.
La música parece hacer parte de su ADN, la lleva en el alma y esto se entiende cuando uno descubre que el abuelo de Sara Melguizo Gavilanes es un compositor ecuatoriano, que su mamá es una pianista concertista, que tiene un tío organista y otro pianista, y que su papá, que es médico, es un melómano.
El piano fue lo primero que aprendió a interpretar, al lado de Juana Inés Gavilanes, su madre, y luego con el profesor Miguel Ángel Rodríguez, en Bellas Artes.
Cuando terminó bachillerato se fue a un intercambio escolar a Canadá y allí, a falta de piano, aprendió a tocar la flauta traversa para poder hacer parte de la banda estudiantil. "Después de un curso intensivo, en dos meses me sonó la flauta y pude estar con la banda en cuanto concierto de celebración tocaba", recuerda.
A su regreso al país sabía que lo suyo era la música y entró a estudiarla a Eafit. Sin embargo, los estragos de una tendinitis aguda la obligaron "a pensar en un plan B: estudiar comunicaciones, sin desconectarme de la música".
Cuando le tocó presentar un plan de negocios, mientras cursaba su carrera de comunicadora social periodista, Sara tenía claro que en el medio no existía una publicación especializada en música. Así nació Revista Música, hace exactamente ocho años para que, como dice el eslogan, "ahora puedas leer lo que te gusta escuchar".
"Nació como una propuesta de solución a la ausencia de los medios de comunicación en el cubrimiento de la música", precisa Sara sobre esta publicación trimestral, a todo color, en la que no hay fronteras entre los géneros, con contenidos que pueden disfrutar tanto los expertos como los aficionados, que ya lleva más de 30 ediciones y que cuenta con más de 5.000 lectores.
Ha sido un proceso gratificante y complejo a la vez, señala, porque "la cultura sigue careciendo de apoyo económico y muchos empresarios creen que con ofrecer canjes están contribuyendo". Su familia creyó en ella y le ayudó a empezar porque están seguros de que "la revista es un aporte a la cultura más allá de una empresa comercial".
Esta joven y emprendedora empresaria no conoce la palabra pesimismo. Al contrario "ante un portazo veo siempre una puerta abierta".
Por esta razón, y a pesar de haber nacido en formato impreso, nunca desconoció la importancia de lo virtual. Desarrolló un boletín semanal que incluye una amplia agenda musical que ha potenciado significativamente la circulación del público.
Adicionalmente, creó un stand itinerante que se mueve entre los diversos eventos de recinto cerrado y en el cual ofrece ejemplares de la publicación, más de 80 trabajos discográficos, bibliográficos y biográficos de autores tanto colombianos como extranjeros cuando vienen de visita a la ciudad.
No contenta con estos frentes de trabajo y gracias a su buena ejecutoria administrativa, desde 2008 la empresa se convirtió en una Corporación, un paso importante para poder acceder a becas, para participar en licitaciones y sobre todo, para poder asesorar a los músicos jóvenes en estas lides.
Hace poco Revista Música ganó un concurso con el Ministerio de Cultura, con su proyecto Unión del sector de la música colombiana (USM). "La finalidad de esta unión es ayudar en formalizar a los músicos en su profesionalización".
Destaca los avances de la empresa gracias a las alianzas con la Universidad de Antioquia y las empresas culturales "que nos ha permitido conectar con un público ávido de estas nuevas propuestas".
Mientras gerencia sus proyectos, Sara saca tiempo para su flauta, para el deporte y para su gran amor en el que encuentra total apoyo.