Confiarnos al misterio
Fiesta de la Sagrada Familia
"El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto. Cuando murió Herodes, el ángel se apareció de nuevo en sueños a José". San Mateo, cap. 2.
Nuestra vida transcurre en el misterio, aunque a veces tratemos de evadirlo. Misterio es algo que en parte podemos entender, pero que no alcanzamos a comprender plenamente. Es algo claro y a la vez oscuro. Algo cercano y al mismo tiempo infinitamente distante.
Misterio es el calor del sol, que desciende hasta el surco para que la raíz pueda sorberse los jugos de la tierra. Es el agua que trae fecundidad al suelo, salud al rostro de los niños y descanso a las manos fatigadas. Misterio son la vida, el amor, la ilusión, el viaje, la amistad, el arte, la alegría.
La Sagrada Familia de Nazaret nos enseña a vivir en el misterio: sencillos y pobres, pero confiados en el poder de Dios.
En la Biblia las grandes noticias se comunican al hombre en el misterio del sueño: un ángel se presenta en sueños a José, para avisarle que Herodes busca al niño para matarlo. Cuando ya el rey Herodes ha muerto, nuevamente el ángel se aparece. Y José, tomando al niño y a su madre, regresa a Galilea y se establece en un pueblo llamado Nazaret.
Nuestra vida de familia limita continuamente con el misterio. Son misterio la fecundidad, las leyes genéticas, el nacimiento, la primera palabra del niño, la transmisión de la fe, la comunicación del amor, la educación, la salud, la vocación, la historia particular de cada hijo, resultado de múltiples factores.
Nunca alcanzamos a medir los efectos de nuestro ejemplo, la dimensión de nuestra palabra, los alcances de nuestros proyectos, la amplitud de nuestros deseos. Sembramos y muchas veces no logramos ver la cosecha. Nos esforzamos sin alcanzar las metas anheladas. Luchamos por la estabilidad y armonía del hogar, pero nadie puede afirmar que las haya conseguido plenamente. Confiamos más en el poder de la escuela que en nuestro ejemplo, más en la tarea del orientador que en las imágenes de padre y madre, más en la eficacia de la ciencia y del deporte... Quizás olvidamos a Dios.
Confiarnos al misterio es confiarnos al Señor. Su acción invade nuestra vida, con la sutileza de una radiación que vence todos los obstáculos. Pero a veces tenemos blindado el corazón.
Confiarnos al misterio es mantener encendida la esperanza. Es madrugar cada día con el alma limpia, a amar, a cultivar, a estar presentes, a compartir.
Confiarnos al misterio es conservar la paciencia, porque el día y la hora de la cosecha no podemos señalarlo a nuestro antojo, sobre las páginas del calendario.
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