Conozca la garantía en las llantas de su vehículo
Uno de los temas más espinosos del derecho del consumidor de vehículos es el de la garantía de las llantas.
Cuando una persona reclama al concesionario o a la serviteca por la mala calidad de las llantas (que como todo producto nuevo tiene una garantía contra defectos de fabricación), puede suceder que le nieguen la garantía. Eso puede ocurrir porque la naturaleza de la falla indica que se debe al mal uso del vehículo (por ejemplo, utilizándolo en competencias deportivas de media noche), o a una alcantarilla destapada o un "andenazo".
Suponiendo que el abultamiento, el agrietamiento o el desgaste prematuro de las llantas no se deben al mal uso o a una adversidad, entra a operar el certificado de garantía que el propietario recibió con su vehículo nuevo, en aquella parte que dice que se reemplazará la llanta por una nueva, asumiendo el propietario el valor correspondiente al desgaste por el uso.
El desgaste se mide utilizando un aparatico parecido a un medidor de aire, o revisando unos filamentos que hay en los espacios de labrado de la llanta, que indican el desgaste de la misma.
El valor a pagar por el propietario (proporcional al desgaste de la llanta), se liquida sobre su costo como repuesto para honrar la garantía, y no sobre el precio comercial de la misma en el mercado, que es más alto.
Los productores pueden obrar de esa manera porque las llantas son elementos de desgaste (como las bujías, las baterías, las pastillas de los frenos), que en condiciones normales no están cubiertos por la garantía, pues se cambian o reemplazan como parte del mantenimiento del vehículo.
Hay quienes argumentan en este caso que el Estatuto del Consumidor (Art. 29) les da derecho a que les cambien el producto defectuoso por uno nuevo sin poner un centavo, y que por tanto la condición puesta en el certificado de garantía carece de validez.
Si le preguntamos a la Superintendencia de Industria y Comercio qué opina, dirá al cabo de un tiempo que se debe reemplazar la llanta defectuosa sin ningún costo, pero ¿Qué tan justo será esto?