CONSERVADORES POR URIBE
Perder el tiempo no sólo es sano sino que además, en ocasiones, puede resultar hasta fructífero.
Todos necesitamos desconectar de vez en cuando, poner la mente en blanco y dedicarnos a contemplar el paso de las nubes. Cientos de ideas geniales e impracticables surgen de esos instantes oníricos.
Los políticos, siempre tan pomposos ellos, embellecen esta benéfica actividad a diario con la solemnidad de sus comisiones, congresos y demás zarandajas. Mientras el resto de los mortales nos conformamos con llamar "domingo" al día que ocupamos en no hacer básicamente nada, nuestros representantes optan por adornarse bajo el paraguas de directivas, reuniones y consultas varias.
Ahora, el Partido Conservador abre un "espacio de reflexión" -otra fórmula sublime que califica el relajo del espíritu- para determinar a qué candidato apoyará en las presidenciales de 2014.
Al parecer, les atormenta la duda. El dilema se reduce a sólo dos opciones que no son propiamente conservadoras aunque lo parezcan: Uribe y Santos. Dirán ustedes que no hay color y que ambos son como el agua y el aceite. Pero hay aún quien no lo tiene claro y prefiere pensárselo dos veces antes de equivocarse. Y me parece bien pues, como he dicho, perder el tiempo es sano.
Puestos a ello, vayamos hoy aquí a echarle una manita al señor Cañas, nombrado a tal efecto por la directiva azul, para ayudarlo en su tarea hercúlea.
Los orígenes liberales de ambos nos muestran la dificultad de su trabajo. Así como su posterior evolución política hacia el liberalismo económico más efervescente y contrario a las tesis socialdemócratas que llevaron a Santos a dejar el Partido Liberal en 2004 para apoyar, precisamente, a Uribe.
Ambos han ido de la mano desde entonces hasta que al actual inquilino de Nariño se le ocurrió negociar con la narcoguerrilla una salida pactada a más de medio siglo de conflicto. Y es esa la única divergencia nítida en sus planteamientos, como se ha encargado de recordar Francisco Santos con las polémicas vallas que ha instalado en Medellín y algunas otras ciudades de la costa en las que compara a Pablo Escobar con "Iván Márquez" bajo la leyenda "Adivine quién ha matado más policías".
La vehemencia de Pacho Santos en su precampaña presidencial por el uribismo señala a los conservadores el camino.
Por mucho que los liberales se empeñen en vincular estos carteles al supuesto "sabotaje" del uribismo a los diálogos de paz, no muestran más allá que el abismo que separa a Uribe y Santos, una brecha que perciben todos los colombianos sin necesidad de andar "reflexionando" todo el día. De hecho, el exvicepresidente bien podría haber optado por cambiar las caras de Escobar y "Márquez" por las de Uribe y Santos acompañados de una pregunta similar: "Adivine quién no se sentaría nunca a hablar con las Farc".
El Partido Conservador anuncia una consulta a sus bases para que voten por uno u otro, un procedimiento muy legítimo y democrático que resulta otra gran pérdida de tiempo y -supongo- de dinero. Que así sea, aunque ya les digo de antemano cuál será el resultado de esa elección tan decisiva: la abrumadora victoria de Uribe Vélez. No hay otra posible.
Porque por mucho que a algunos les parezca complicado distinguirlos, en lo más profundo de sus entrañas, desde la cuna y aunque traten de ocultarlo, Santos fue siempre liberal y Uribe lo contrario. Y como eso lo sabe hasta un niño de teta me pregunto por qué los conservadores necesitan pensárselo dos veces en vez de presentar un candidato propio. ¿O es que están viendo pasar las nubes?.